Luego de dos décadas de desarrollo económico sostenido por los multimillonarios contratos televisivos, el deporte mundial finaliza 2002 confrontado a la posibilidad de un cierre de las cataratas de dinero que llovieron y lo alimentaron el último cuarto de siglo.
La crisis económica mundial, que emergió con toda crudeza luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, tuvo su impacto inmediato sobre la publicidad, y esta sobre el dinero del que disponen las televisoras para patrocinar las competiciones.
Sin embargo todo indica que, al menos de momento, los que pagarán los platos rotos son los deportes menos populares, con menor atractivo para la televisión.