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Se fue ‘Plomo’ y no hay sustituto


Sí, aún hay quienes están recibiendo el conteo, pues todavía no logran asimilar ese nocaut descomunal que resultó ser la noticia del fallecimiento de “Plomo” Espinoza, forjador, consejero, padre, amigo, psicólogo del más grande boxeador nacido en esta región llena de necesidades y conflictos que es Latinoamérica, Roberto “Mano de Piedra” Durán.

“Plomo”, cuyo verdadero nombre era Ernesto Quiñones, ha partido y con él se ha llevado un pedazo del corazón de su inseparable pupilo, Durán. “El Cholo” no se lo cree: se fue Espinoza y, muy adentro, muy en el fondo de sus entrañas, el cuatro veces campeón mundial sabe que no hay sustituto. No quiere hablar, o quizás, no quiere que lo vean llorar.

 

La peculiar sonrisa de “Plomo”, sus comentarios jocosos, su espíritu emprendedor y su manera de afrontar la vida quedarán en el recuerdo. Durán es consiente: sabe que le debe a Quiñones mucho de su éxito.

Su familia se lamenta.
Ante la dolorosa pérdida, la señora Isabel Zambrano de Quiñones, su esposa, trata de sonreír y mostrarse fuerte, pero la ausencia de su amado pesa más. Sus lágrimas comienzan a brotar, pues es difícil contener lo incontenible. Nos mira como preguntándose: ¿Por qué Néstor tuvo que partir?

 

Sentada en su sillón de la terraza de su residencia en la comunidad de Los Andes N.°2, en el distrito de San Miguelito, Isabel recuerda con unos ojos que expresan anhelo y emoción, cuán carismático era su otra mitad.

“Él (Néstor) era una persona muy alegre y que ayudaba mucho”, contó doña Isabel mientras se encontraba rodeada de sus hijos y seres queridos, que tratan de darle fuerza.

 

Sus expresiones iban cambiando a medida que recordaba al hombre que estuvo a su lado y que le crió a sus tres hijos.

“Mis hijos crecieron de la mano de él. Nunca los dejó, siempre los quiso”, señalaba mientras unas gotas de felicidad iluminaban su sonrisa.

 

“Tenía un problema con Néstor”, destacó y, acto seguido, prosiguió: “Mi problema y eterna pelea con él era que no le gustaban los hospitales. Siempre le decía vamos para hacerte unos exámenes médicos. Mis hijos también le insistían, mas él contestaba: ‘no quiero’ que sus abuelas le enseñaron que uno se cura con hierbas’. Y entonces yo iba a Calidonia a comprarle las hojas que él me pedía”.

Sus días antes de partir.
Como todo un verdadero apasionado del boxeo, “Plomo” pasaba sus días en el gimnasio realizando masajes, pues nadie mejor que él conocía los dolores musculares que sufren los guerreros del boxeo luego de finalizar un combate o una ardua jornada de entrenamientos.

No hay queja de “El Cholo”.
Respecto a Roberto Durán, no hay queja.

Entre lágrimas, retratos y recuerdos, doña Isabel habló acerca de la gran relación que tuvo Espinoza con el cuatro veces campeón del mundo.

“Néstor fue como un padre para Roberto”, recuerda Isabel. “Desde los ocho años, él lo llevaba a los gimnasios para que entrenara y de allí en adelante sucedió todo lo que sabemos. Yo no tengo quejas de Roberto, es mi compadre. A Néstor le gustaba mucho ir a la residencia de Durán. Allá jugaban dominó y pasaban el rato conversando y todo lo demás”, dijo la señora Isabel.

“Plomo” Espinoza estuvo junto a “Mano de Piedra” durante sus días más brillantes hasta los más oscuros. Lo acompañó en sus victorias y en sus derrotas; en sus tristezas y alegrías; en sus fascinantes viajes, apoyándolo, dándole fuerzas e instrucciones: “pega arriba, pega abajo, muévete, utiliza el ‘jab’...”.

A pesar de que entre 1971 y 1980, el nacido en El Chorrillo contó con entrenadores de primer nivel como fueron Ray Arcel y Freddie Brown, entre otros, “Plomo” siempre estuvo en su esquina y nunca lo abandonó. “El Cholo” tampoco dejó que él se fuera. Su relación con Durán iba más allá de cobrar unos cuantos dólares. A diferencia de las otras no era una relación netamente de negocios, sino que el tiempo se encargó de convertirla en un relación de padre e hijo. “Plomo” sufrió sus derrotas y gozó sus victorias.

Durán no lo olvida. Cuenta que su incursión al boxeo se dio cuando Espinoza le ofreció 25 dólares por una pelea.

“Me dice Plomo: Durán hay 25 dólares, ganes, pierdas o empates, y le contesté, a quién hay que matar”. Frase elocuente, síntesis de una relación que, incluso, va más allá de la muerte.

Otros pupilos.
Los inicios de la carrera profesional de este entrenador se dieron en los años 50. Además de “Mano de Piedra” Durán, “Plomo” logró estar rodeado de campeones del mundo como los colonenses Jorge Luján y Luis “El Naja” Ibarra, Alfonso “Piedrita” López y el boricua Wilfredo Gómez.

“Plomo” fue siempre el héroe que estuvo detrás del éxito de otro héroe. Eso no se puede ocultar, ni negar.


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798462
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América