Un evidente malestar se percibió entre los apostadores después de la cuarta carrera del sábado, en la que la yegua Gatúbela perdió el tercer puesto en el filo de la meta.
Y es que a los hípicos, especialmente a los que apuestan, no se le puede echar cuentos.
Según el informe de los comisarios en los últimos 100 metros de la competencia en cuestión se observa que "el jinete Camilo Pitty (Gatúbela) afirma su cabalgadura sujetándola hasta ponerla a caminar, lo que permite que el ejemplar Frida, a la cual le tenía clara ventaja, le gane el tercer puesto que era el lugar para completar la jugada de la trifecta".
Como consecuencia de lo anterior se castigó al jinete Pitty con doce (12) reuniones de suspensión "por monta negligente".
Quienes siguen nuestros comentarios recordarán que hace rato señalamos que muchos jinetes, en su mayoría profesionales, estaban cayendo en mala práctica se pararse y sujetar a los caballos antes de concluir las competencias y advertimos que tarde o temprano se iba dar la situación que hoy abordamos.
No faltará quien salga en defensa de Pitty y seguramente dirán que en el mismo informe de los comisarios se señala que "mandada a examinar (la yegua) presenta herida sangrante en la lengua y en los labios que pudiera ser producto de que el jinete...la sujetó fuertemente".
Esta misma semana vimos a este mismo jinete parar antes de llegar ala meta a Sigma Seis, igual hizo con Rómulo y con casi todos los caballos que monta.
Si actuó con negligencia o no sobre Gatúbela quedará la duda por aquello de que sangró, pero de todos modos merece un escarmiento para que él y todos los jinetes entiendan que es obligatorio, reglamentario y profesional exigir sus cabalgaduras hasta cruzar la meta.
Tarde o temprano la situación de la hípica se va arreglar, de eso no tenemos dudas, pero insistimos en que un factor indispensable para ello es que los apostadores confíen en la transparencia del espectáculo.