La válvula de un tanque en que se envasan bebidas gaseosas se zafó y con ello vino una especie de estallido, seguido de una nube de gas, entre la tercera y cuarta carreras del sábado pasado, lo cual produjo una corredera entre los parroquianos que estaban en la refresquería y en los sitios aledaños en la planta baja de la tribuna principal del hipódromo.
No es que suframos de ninguna fobia, pero el tema de la seguridad nos preocupa constantemente. Es por eso que en reiteradas oportunidades hemos abordado el mismo en el contexto del hipódromo.
El incidente que describimos arriba se produjo 24 horas después de la tragedia que se dio dentro de un edificio en la Vía Brasil, por lo que la reacción de quienes estuvieron en los alrededores fue de terror e incertidumbre.
Por suerte, el incidente no pasó a mayores y no había más de 250 personas en el área, pero nos llamó la atención que muchos corrieron en dirección opuesta al lugar donde se produjo la falla (justamente a la entrada principal) y que allí había solo una reja abierta, por la que a duras penas pasa una persona de proporciones físicas convencionales.
Ya hemos señalado una irregularidad similar que se da en el estacionamiento familiar en donde por una misma puerta salen y entran simultáneamente autos, gente, perros, gatos y cuanto ser andante exista.
Insistimos que se está cayendo en una irresponsabilidad y no se puede seguir poniendo en riesgo la vida de la agente por ahorrarse unos dólares.