Deportes

Se necesita un cambio de mentalidad


El término galo "déjà vu" significa en el idioma Castellano: "ya visto". Dicho enunciado es usualmente utilizado para definir situaciones que parecen haberse vivido con anterioridad.

Los casos de indisciplina que provienen desde el exterior y que involucran a ex seleccionados nacionales, realmente se identifican mucho con el término utilizado más arriba. Empero ¿qué les pasa a estos jugadores? ¿Por qué siempre son los mismos nombres?

Definitivamente, la infraestructura del sistema futbolístico que actualmente posee nuestro país conspira contra el profesionalismo al se deben nuestros jugadores, una vez que viajan al exterior. No obstante, convengamos que casos como los de Gabriel Gómez y, porque no decirlo, hasta el del propio Blas Antonio Pérez, que se forjaron en el mismo lugar, demuestran que cuando el futbolista se plantea una vida de profesional, no importa el ámbito del que provengan. Las ganas de superación son más fuertes y cualquiera se puede adaptar a dicho estilo de vida.

 

Señores, el ser humano es un animal de costumbre. Por ende, se puede adaptar a cualquier tipo de condición. El requisito sine qua non es tener la voluntad para hacerlo; por eso el "background" del que hayan provenido tanto Gárces, como Mc Farlane, no es excusa para que ellos puedan romper las reglas que el profesionalismo les impone.

Ellos juegan al fútbol, lo que más les gusta. Encima, les pagan. Sin dudas, cumplen el sueño, que muchos jóvenes no han podido y al que no podrán siquiera aspirar. Tal privilegio lleva condicionamientos y reglas. Ellos tienen una imagen que cuidar, los clubes que tanto dinero pagan por cada uno de ellos merecen respeto.

La respuesta del por qué de este tipo de conducta, sin lugar a dudas, yace en la inmadurez, en cuanto a la psicología deportiva, que seguramente padecen muchos de nuestros futbolistas. Estoy totalmente de acuerdo que si al jugador se le prepara desde chico para llevar una vida de profesional, las posibilidades de que una vez consagrados, éstos incurran en dichas faltas, son muy bajas. Por eso, el sistema debe cambiar. Aunque, repito, que no debe tomarse como excusa. Si el sistema no los ayudó en su momento, ellos deben cambiar su conducta por sus familias y por sus aspiraciones personales y colectivas.

 

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333985
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América