Con la prudencia propia de quienes saben que es mejor corregir a tiempo que poner en práctica medidas que produzcan efectos contrarios a los esperados, la administración del hipódromo anunció a principios de esta semana una modificación al tema del pago para la entrada al espectáculo.
Se informó que los boletos de entrada serán reembolsables para realizar jugadas y en todas las dependencias el costo será de B/2.00. Sin embargo, se hace la salvedad de que “en el Estacionamiento Familiar, los días sábados y domingos, desde las 6:00 de la tarde hasta las 9:00 p.m. se cobrará B/4.00 por persona, no reembolsable. Después de ese horario, quedará terminantemente prohibido el acceso de más personas y los locales cerrarán a las 12:00 de la noche”.
La noticia es buena para quienes amenazaban con no ir al hipódromo tras conocer que el pago de la entrada no sería reembolsable y que el acceso a ciertos lugares tendría precios diferentes.
Subir a B/4.00 el precio para el ingreso después de las 6:00 p.m. –cuando se estima deben terminar las carreras locales- es una buena idea. Incluso pueden ponerla en B/10.00 o B/20.00, si al fin y al cabo los que van allí nada aportan al espectáculo hípico.
Ahora bien, el precio no va a resolver el problema si no se establecen auténticos controles al momento de autorizar el ingreso de las personas. Generalmente, nosotros estamos ubicados en un punto desde el cual podemos observar con claridad cómo es el manejo del asunto y la verdad es que hemos visto bellezas, y no precisamente propiciadas por los visitantes.