El sueño de toda una generación llegó a su final. Panamá fue eliminada ayer del torneo Panamericano de Béisbol Juvenil que se realiza en Ixtapa, México, cortando de raíz la esperanza de estar en otra cita mundialista.
Ya no habrá Canadá 2008. Pero, no todo es malo. Esos dos años que vamos a tener para acudir a otra cita regional de este nivel nos servirán para trabajar con el objetivo de volver a los primeros planos.
El torneo de Ixtapa nos debe dejar una lección. La dirigencia de la pelota panameña deberá buscar el mecanismo para preparar adecuadamente estos equipos que salen al extranjero.
Para nadie es un secreto que los 18 días que entrenó este equipo no es un tiempo suficiente para formar un grupo que haga milagros. Independientemente, del porqué se haya dado esa situación, la misma no se debe repetir.
A diferencia de los encuentros contra Estados Unidos y Aruba, en el partido de ayer ante Puerto Rico los muchachos pusieron todo de sí para salir avantes, pero nada nos salió. Al final, la derrota llegó.
De lo que sí podemos estar anuentes es que en el papel, nuestro equipo se perfilaba para más. Pero ni modo, ya para qué llorar.
Yo estoy seguro que la actual dirigencia tiene la buena fe de hacer las cosas bien, pero hay que ponerlas a andar. Nuestros atletas tienen un potencial innato que se debe aprovechar y que sólo se debe saber explotar y valorar.
Ojalá que lo sucedido este año acá en México nunca más se vuelva a repetir. De eso, debemos encargarnos todos.