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Se puede vivir y triunfar con la música en Panamá

$3 millones se han invertido en becas, se han otorgado 50 internacionales en campamentos musicales, estudios de licenciatura y maestría. Además, programas de educación musical que han atendido a 100 jóvenes, 500 niños en riesgo social y 300 en provincias cada año.


Perfil
  • Nombre: Luis Carlos Pérez, saxofonista y compositor panameño. Su conexión con la música empezó a los 13 años.
  • Profesión: Lcdo. en Música, con maestría en jazz composition en el Conservatorio de Nueva Inglaterra, Boston, Estados Unidos.
  • Actividades: Becario de la Fundación Danilo Pérez, de la cual es coordinador de los programas de educación. Ha participado como saxofonista y compositor en seis ediciones del festival y en La Habana, Cuba.

Panamá tiene que romper algunos tabúes y uno muy fuerte está ligado a la música. No se le considera una profesión, se demerita a quien la estudia y se dice que dedicarse a ella es morirse de hambre.

Luis Carlos Pérez vive de la música. Es uno de los profesionales formados por las becas producto de las audiciones que se ofrecen cada año en el Festival de Jazz que promueve la Fundación Danilo Pérez. Es coordinador de los programas de educación de la fundación. Destaca que la música en Panamá es de alto vuelo y que la libertad, creatividad y trabajo en equipo que requiere la ejecución de este ritmo le han dado al músico panameño una ventana para proyectar su talento, que cada año es más cotizado, al punto que Panamá ya tiene un sitial a nivel internacional en este campo.

Él y otros profesionales formados en universidades extranjeras están retribuyendo a la sociedad lo que el jazz les enseñó: educación y valores por medio de la música.

¿Cuáles son los logros?

Más que un festival, es un movimiento que trata de utilizar la música para conseguir otras cualidades positivas en la sociedad. Una de esas es el cambio social que se puede lograr a través de la música con niños del barrio, con déficit atencional, niños con muchas carencias emocionales, pobreza, la música por sí sola ayuda al niño a la autoestima, a tener mejor memoria a corto y largo plazo y uno ve cómo el comportamiento cambia por completo de la primera a la tercera clase, sobre todo porque el niño del barrio busca atención emocional que no tiene en su hogar y esa atención la consigue con los profesores que tenemos, esa parte social por medio del estudio de un instrumento musical que le da disciplina y muchas otras cualidades.

¿Cómo ha contribuido el festival a la evolución del jazz en estos 12 años?

Es un movimiento que viene de antes, yo soy de un grupo de estudiantes de talleres que hacía Danilo Pérez que se llamaba Jamboree. Éramos jóvenes de 12 a 16 años. Somos profesores de la fundación y músicos que nos mantenemos activos tocando jazz en Panamá. Se han creado grupos utilizando elementos panameños. Actualmente está el Danilo’s Jazz Club, lo más parecido a clubes de jazz de Nueva York, Boston, Europa. Tiene una acústica impresionante y en ese club, el desarrollo principal son los músicos panameños. Por ejemplo, la profesora Graciela Núñez es una violinista, mezcla la música clásica, su improvisación no es exactamente de jazz, es de música panameña folclórica con elementos de música contemporánea europea. Es una panameña que lo está haciendo con un formato de trío.

Los profesores que vienen a dictar clases, ¿cuál es la evaluación?

Los profesores y estudiantes que vienen de Berkeley, de Newland, buscan ver eso, la música panameña en el jazz por la creatividad. Están interesados en venir al festival para tocar, exponerse y aportar porque lo hacen gratis. Vienen porque está siendo un sitial importante de jazz a nivel mundial. Los músicos quieren ver qué está pasando, porque el festival pasa y vienen a los club de jazz. El jazz ha proyectado a Panamá, está despertando el interés por estos ritmos a los artistas extranjeros.

En Panamá, ¿hay futuro en la música?

Se puede vivir de la música. Es un estigma que el músico no puede vivir de la música. Eso es mentira, de la música se puede vivir, es igual que cualquier otra profesión, mientras más te dediques, más estudies, mejor te va. Tenemos un doctor que es estudiante y nos dice que estudiando música se ha dado cuenta de que es igual o más compleja que estudiar medicina. Si en Cuba o Europa dices que eres músico, es un honor como acá un sacerdote. En Panamá, esto es lo que tiene que cambiar y culturalmente, a nivel de los jóvenes, está pasando, pero el pueblo debe darse cuenta de que musicalmente somos un punto importante a nivel mundial. Los becados son artistas profesionales en diferentes instrumentos que viven de la música. Vivimos de la música siendo profesores, porque siempre hay que retribuir para mantener la antorcha encendida: enseñando, tocando en distintos grupos, en los clubes de jazz, en el festival, en diferentes eventos.


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959763
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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