Las goleadas que recibían las representaciones de las diferentes islas del Caribe parece que ya son parte de la historia, y ahora apuestan a ser protagonistas en la Copa Oro y las eliminatorias.
El vivo ejemplo de lo que digo fue la sorprendente victoria de Haití sobre Costa Rica, por 2-1, y que además terminó primero del Grupo B de la Copa Oro.
Digo sorprendente, no por la capacidad, sino que el fútbol de este país ha sobrevivido a tremendas crisis políticas que han desembocado en enfrentamientos y golpes de Estado. Además, le tenemos que sumar los terremotos que sacudieron la isla como el del 2010, que dejó miles de muertos y todo destruido.
Recuerdo que la última participación de Haití fue en un preolímpico, y contra Panamá jugaron en el Rommel Fernández donde empataron 2-2 y el partido de vuelta no se pudo realizar por un golpe de Estado y el caso que se formó. Después de eso estuvieron ausentes muchos años, pero como el ave Fénix resurgieron de las cenizas para demostrar que están dispuestos a competir en cualquier terreno.
Recientemente se clasificaron para el Mundial Sub-17 por Concacaf.
Bermudas, Martinica, Curazao y Guyana, esta última no es una isla, pero tienen algo en común, y es que reclutaron jugadores que militan en países de Europa para afrontar la Copa Oro con la frente en alto.
Bermudas puso a sufrir a los ticos también, que al final le ganaron 2-1, y su mayor logro, conseguir el primer triunfo al despedirse venciendo a Nicaragua por marcador de 2-0.
México, que según muchos periodistas de ese país debe jugar en Conmebol, porque son muy superiores a los equipos de Concacaf, se tomó varios tragos amargos para poder vencer al final 3-2 a Martinica.
Previo a ello, Martinica había goleado 3-0 a Cuba, triunfo histórico para ellos en la Copa Oro.
Cuba demostró muchos avances, pero siempre le persigue la sombra de la deserción de sus jugadores cuando llegan a Estados Unidos.
Bueno, Jamaica y Trinidad y Tobago son mundialistas y siempre son rivales de mucho cuidado.
Pero, resumiendo, no hay enemigo pequeño en el fútbol.