@Enybarria
La reciente muerte del luchador mexicano Pedro Aguayo Ramírez, mejor conocido como “El Hijo del Perro Aguayo”, ha conmovido la escena del deporte, en especial la dedicada a la lucha libre profesional.

Por lo tanto, 10 Deportivo consultó a dos reconocidos luchadores panameños, Karcamo y Luzbell, quienes, basados en su opinión y experiencia en los tinglados, comentaron que “El Hijo del Perro” probablemente subió al tinglado con algún tipo de lesión y esto provocó que el golpe recibido por Rey Misterio acabara con su vida.
“Me parece que todo fue una combinación, capaz y él tenía lesiones viejas, los luchadores somos muy tercos y queremos pelear aunque nos digan que no podemos. Ahora, no me consta que haya sido así, pero puede ser que él tenía lesiones en la cervical y la patada o la caída en la cuerda lo terminó”, dijo Karcamo, reconocido peleador istmeño.

A quien también conocen como “El Forjador del Dolor” sostuvo su opinión sobre lo ocurrido y agregó: “los mexicanos luchan casi cinco veces a la semana, eso es un desgaste físico y mental, te lo digo yo que una vez luché, en Ecuador, 10 veces en dos semanas, y básicamente estaba muerto y eso que era lucha en parejas, que en esa por lo menos se puede descansar”.
Por su parte, Luzbell consideró que muchas veces el luchador pelea en contra de lo que el médico le diga y que “puede que ‘El Hijo del Perro’ sabía que tenía una lesión o puede que no sabía nada”.
“Lo más seguro es que ya él estaba lesionado, Rey Misterio, ni nadie más tuvo algo que ver, inclusive no creo que en esa noche él se lesionó, ya debía traer algo de arrastre”, explicó Luzbell, quien lleva 11 años como luchador profesional.
Ambos luchadores, que se han presentado en peleas aun sabiendo que deben estar en reposo, recalcaron que la lucha libre no es un juego y que muchas cosas son las que pueden pasar.
“El Hijo del Perro Aguayo, cuyas honras fúnebres fueron ayer, murió al caer inconsciente sobre las cuerdas, tras su combate con el dueño del “619”, de acuerdo con un video de la lucha que se realizó en el auditorio municipal de Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos.