El técnico del Inter de Milán, el portugués José Mourinho, sigue sin despejar las dudas creadas en torno a su futuro, con especulaciones que lo sitúan, incluso, en el banquillo del Real Madrid, y afirma que no le pasaría nada a su actual equipo si un día él, o alguno de sus jugadores, se fueran.
"Qué pasa si me voy? El problema no es esto... El Inter puede cambiar de entrenador y jugadores y seguir adelante", dijo el técnico tras ganar la Copa Italia al diario deportivo "Corriere dello Sport".
"Existe alguna posibilidad de que me quede? Obviamente sí. Extraño mucho la Liga inglesa y echo de menos vivir en Inglaterra. Volveré a Inglaterra, pero no sé cuándo. No creo que la próxima temporada", añadió Mourinho, quien estaría dispuesto a entrenar a un club inglés distinto de su ex equipo, el Chelsea.
¿Y en España? Incluso antes de que el Inter eliminara al Barcelona de la Liga de Campeones, los diarios españoles hicieron una campaña sistemática para candidatizar al portugués como técnico blanco. Es más hay diarios que lo colocan como una marca registrada en el Real Madrid.
Sin embargo, los peros de un hipotético fichaje por el Real Madrid radica en el paladar futbolístico del Bernabéu: evidentemente en contraposición con la filosofía del “Special One”, como se autodenomina Mourinho.
Balanza.
Para ocupar el banquillo blanco, el portugués tiene a su favor su fuerte personalidad, que le permite exprimir la excelencia y alta competitividad de sus jugadores.
Es un amante a la estrategia y que ésta se cumpla: el fin justifica los medios, debe ser su lema.
Mourinho es capaz de renunciar al fútbol, a la pelota al juego estético para cumplir sus objetivos. A muchos pueden gustarle o no su estilo, lo que queda claro y salta a la vista que a él le ha dado resultados.
Es un tipo polémico, pero su fuerte personalidad le permite sostener sobre sus espaldas toda la presión para que sus jugadores cumplan con su misión a un cien por ciento en el campo en partidos importantes.
El mejor ejemplo fue en la previa de la semifinal de la Champions en el Camp Nou: "Para el Barcelona no es un sueño, es una obsesión. Un sueño es más bien orgullo, los jugadores estarían muy orgullosos si pudieran alcanzar la final, porque lo del Barça "no es un sueño, sino antimadridismo. El Barcelona lo consiguió en París y Roma, por eso es una obsesión para ellos, y la obsesión se llama Madrid y Santiago Bernabéu", comentó.
La otra acera.
Del otro lado de la balanza está justamente su personalidad y su amor por la polémica.
¿Cómo sería la relación de Mourinho, acostumbrado a tomar él las decisiones, si tuviera que consultar algún tema de la parcela deportiva con Jorge Valdano?, por ejemplo.
Y es que el Real Madrid atienden estás cuestiones por medio del directivo argentino, encargado de las negociaciones de recibir y estudiar los informes que maneja el club sobre sus eventuales objetivos.
Sin embargo, Mou, en todos los clubes en los que estuvo, siempre se manejó bajo su propio criterio sin consultar ni pedir permiso a nadie.
La otra corriente es que el Real Madrid mantenga a Manuel Pellegrini en el banquillo, no obstante, los críticos del chileño le reprochan que no haya sido capaz de armar un equipo, que no haya sacado lo mejor de sus jugadores; además de quedar fuera la Liga de Campeones y la Copa del Rey, muy temprano.
A Pellegrini aún le queda un año de contrato en el Real Madrid, pero todos saben que a Florentino Pérez, presidente del Club, no le temblara el brazo si tiene que tomar decisiones, sólo queda esperar que sea la correcta.
Y mientras en la “Casa Blanca” deciden, Mourinho deja la puerta entreabierta, esperando el llamado de Florentino.