Cinco guerrilleros vistiendo traje y corbata, y portando maletines ejecutivos, fueron los autores del secuestro de un avión comercial y de sus 41 ocupantes en el norte de Colombia, reveló ayer miércoles un rehén liberado.
Luis Flórez, un pensionado de 76 años, uno de los seis rehenes liberados por la guerrilla el martes junto con otras cuatro personas de avanzada edad y un bebé, narró la odisea que vivió y en la que le tocó navegar por ríos, atravesar ciénagas, caminar en medio de la selva y transitar en vehículos todo terreno.
"Los individuos fueron los últimos en ingresar a bordo, estaban bien vestidos, con maletines ejecutivos, se pararon todos simultáneamente con los rostros cubiertos con pasamontañas y con pistolas", relató Flórez, quien precisó que el secuestro del avión se produjo 10 minutos después del despegue.
El avión Fokker 50 de la aerolínea Avianca fue secuestrado el lunes cuando cubría la ruta entre las ciudades de Bucaramanga y Bogotá por guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en una acción calificada por el gobierno colombiano como "un acto terrorista".
No fue posible establecer cómo los guerrilleros burlaron los sistemas de seguridad del aeropuerto para introducir las armas en el avión.
El ELN, de inspiración cubana y fundado a mediados de los años 60, es el segundo grupo guerrillero del país, tiene alrededor de 5.000 hombres y después de su inicio rápidamente atrajo a sus filas un grupo de sacerdotes radicales.
El avión fue obligado a aterrizar en una pista clandestina cercana al municipio de Simití, en el departamento de Bolívar, unos 400 kilómetros al norte de Bogotá, en una zona de alta influencia guerrillera.
El aterrizaje se produjo cerca a una zona que el ELN le solicitó al gobierno desmilitarizar como condición previa para iniciar conversaciones de paz, petición que fue negada por la administración del presidente Andrés Pastrana.
Ante esa posición, el ELN descartó el mes pasado la posibilidad de iniciar una negociación de paz con el gobierno.
Flórez narró que después que el avión aterrizó fue rodeado por varios guerrilleros portando fusiles y vistiendo uniformes verde oliva.
"Salían de todas partes, eran muchos", dijo Flórez, quien fue entregado a la Cruz Roja Internacional junto otros cinco rehenes cerca al municipio de San Pablo.
Aseguró que después del aterrizaje fueron obligados a descender del avión sin sus equipajes y luego de caminar un corto trayecto abordaron cuatro embarcaciones en las que navegaron unos 50 minutos por el río Magdalena hasta llegar a un campamento rebelde en medio de la selva.
"Pasamos unos pantanos, el agua nos daba a la mitad de la cintura, nos ayudamos unos a otros y cuando llegamos a las chalupas (embarcaciones), emprendimos la marcha", contó.
Relató que en el campamento los obligaron a abordar unas camionetas todo terreno en las que realizaron un viaje de cinco horas por unas trochas y que solamente detenían la marcha para que algunos rehenes hicieran sus necesidades fisiológicas.
Precisó que la travesía terminó el lunes en la noche en una escuela en donde los guerrilleros les ofrecieron comida y agua.
Reveló que el martes en la mañana los rehenes fueron separados en grupos y que algunos fueron montados sobre el lomo de mulas, mientras que él fue llevado junto con otras cinco personas a un lugar en donde horas más tarde fue entregado a la Cruz Roja.
Mientras, por lo menos 1.000 efectivos del ejército, la policía y la infantería de marina, con el apoyo de aviones, helicópteros y lanchas rápidas, continúan la búsqueda de los rehenes para tratar de presionar a la guerrilla a que los libere, pero sin poner en riesgo sus vidas, según un portavoz militar.
Fuentes de seguridad insistieron el miércoles que con el secuestro, el ELN busca presionar al gobierno para que le entregue el control territorial de una amplia zona del norte del país e iniciar conversaciones de paz.
Pero analistas dijeron que lo sucedido es un nuevo obstáculo a la intención de paz de Pastrana que pretende poner fin un conflicto de más de 35 años y que sólo en la última década dejó 35.000 civiles muertos.
"El incalificable acto de piratería aérea representa un nuevo y serio obstáculo al proceso de paz que se ha puesto en marcha con tantos tropiezos", dijo el diario El Tiempo en su editorial.
"En Colombia se han hecho demasiadas concesiones a la guerrilla mientras ésta se muestra cada día menos dispuesta a ceder en sus ambiciosas exigencias y se niega a abandonar sus actividades criminales," agregó.