Las caras se tornaron largas cuando “Papa Arturo”, uno de los favoritos de la tarde, no dio la talla. Su fracaso venía a sumarse a una lista de infortunios que en reuniones anteriores habían afectado a otros consentidos de los apostadores como “María Callas” y “Venus Will”.
“Papa Arturo” no es un dechado de virtudes. En honor a la verdad, se trata de un penco mediocre, pero en su última carrera llevaba el handicap a favor de que se enfrentaba a un grupo débil, y como valor agregado, lo presentaba el mejor entrenador y sobre sus lomos cabalgaba nada más y nada menos que Luis Arango, un estelarísimo.
Después de la carrera, “Papa Arturo” terminó en un ridículo tercer lugar y, con su fracaso, el dinero y las ilusiones de todos se fueron por la cloaca.
Enseguida comentamos entre algunos amigos que la actuación de Arango se pareció a la de cualquier aprendiz de tercera categoría, e incluso pensábamos que iba a ser objeto de un distanciamiento porque apreciamos que “Papa Arturo” llegó a tropezar a uno de sus competidores.
El entrenador Alberto Paz Rodríguez no acusó a Arango, pero sí dejó claro que no estaba contento con el desempeño de su protegido.
Diligentemente, el Cuerpo de Comisarios sancionó al jinete de marras con nueve reuniones de suspensión por “monta negligente”. Era lo lógico ante las primeras evidencias.
El caso pasó a la Comisión Nacional de Carreras (CNC) que, en su sesión de ayer, resolvió levantar la sanción. La decisión no le devolverá el dinero perdido a nadie, pero justamente para eso están las sesiones de la CNC, para escuchar y revaluar.