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Segundo asalto, hoy habrá un ganador


La final de la Copa del Rey, el partido del año en España que hoy acoge el Estadio de Mestalla en Valencia, ofrece al mundo el deseado clásico, en su segundo capítulo, en un título que desea el Barcelona para seguir creciendo como el Rey de Copas y el Real Madrid para poner fin a su sequía de éxitos.

En el mismo escenario donde los dos grandes del fútbol español cruzaron sus caminos por última vez en una final de Copa del Rey (Mestalla, el 5 de abril de 1990, 2-0 para el Barcelona), vuelven a citarse dos equipos que acceden con estilos diferentes, pero un mismo objetivo: ser campeón.

El reciente éxito con Pep Guardiola a la cabeza en la conquista hace dos ediciones. Larga la ausencia del Real Madrid de un torneo que no vence desde 1993, con dos capítulos sonrojantes en dos finales, especialmente en el Centenariazo en el Bernabéu ante el Deportivo de la Coruña.

 

Actuará de local el Barcelona, que afronta el clásico en la final de Copa con la duda en el eje defensivo, donde hasta minutos antes del partido no se desvelará si Carles Puyol será titular por las molestias musculares que padece.

Es la única interrogante notoria que ahora tiene Guardiola, ya que en función de la alineación de Puyol, dos jugadores, o más, podrían quedar afectados.

Es el caso del argentino Javier Mascherano, sancionado en el primer clásico, pero disponible para la final, que podría ocupar la posición de central junto a Piqué, o bien entrar en la medular junto a Xavi e Iniesta, hecho que retrasaría a Sergio Busquets al eje de la defensa.

 

Otra pequeña duda, aunque de menor relevancia, es si el brasileño Adriano superó la contractura que también padeció el sábado y puede ser alineado.

La única garantía en el once inicial es la del portero José Manuel Pinto, el guardameta de la Copa, quien cuenta con la respaldo del técnico, a pesar de que sectores barcelonistas han cuestionado que el titular, Víctor Valdés, en un estado de forma espléndido, no sea el elegido para este partido de máxima exigencia.

De hecho, desde que Guardiola dirige al Barça ha apostado por Pinto para la Copa del Rey. El jugador fue el titular en la final hace dos años, en Mestalla, contra el Athletic Club (4-1).

 

Reacción.
El madridismo, orgulloso de ver frenar a su equipo en inferioridad numérica al mejor Barça de la historia señala a José Mourinho como el salvador, el único técnico capaz de reconducir el camino hacia los títulos que añoran en dos años.

Las voces críticas se silencian entre los madridistas. La gran masa está a muerte con Mourinho. Con cada una de sus decisiones. Con cada uno de sus gestos. Aprueban y ovacionan planteamientos defensivos. Comprenden que es la única forma de tumbar al Barcelona.

Con un trivote inamovible en el centro del campo para reducir espacios y frenar la fluidez de juego azulgrana. Y en esta ocasión Mourinho hasta medita renunciar a la presencia de un nueve nato y situar a Cristiano Ronaldo como referencia ofensiva, dando entrada a Özil a sus espaldas.

 

La ausencia de Albiol provoca movimientos defensivos. La entrada de Arbeloa en el lateral derecho y el paso de Ramos al centro de la defensa, y viendo a Pepe en la figura de medio centro destructivo.

En su primer año como técnico madridista, Mourinho ha devuelto al Real Madrid a la pelea por los títulos. Advierte que será en su segunda temporada cuando ganar se convierta en obligación.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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