Sé que es difícil pensar en una victoria y hasta en un empate ante Estados Unidos. Muchos pensarán que soy un iluso o estoy vendiendo falsas expectativas.
Cierto o no, pienso que en cualquier torneo o en cualquier deporte, hay que darle un voto de confianza y una palmada de optimismo a nuestros representantes. Perder o ganar a veces pasa a segundo plano, siempre que haya una enseñanza.
Lo lamentable es que Panamá todavía no ha aprendido a superar ese maldito tramo final del partido. Esos últimos minutos que ya nos costó perder una Copa de Naciones o quedar eliminados de Alemania 2006.
Esta es una asignatura que hay que superar y va más allá de un torneo o un partido de fútbol. La selección necesita un motivador metal y sicológico para tener concentración en el tramo final.