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Semillero de Grandes Ligas

Durante las 41 versiones anteriores, los torneos nacionales juveniles se han caracterizado por presentar peloteros que posteriormente consiguen firmar con organizaciones de la Gran Carpa.


Desde los lanzamientos casi imbateables de Juan Bautista Berenguer en la lomita, pasando por la velocidad de Roberto Kelly en los jardines, los bombazos de Sherman Obando, y mucho más, los Grandes Ligas panameños han dejado su legado en un torneo que no solo les extraña, sino que les recuerda en cada momento.

Todos los que han jugado primero en el Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil y luego han llegado a las Grandes Ligas han hecho que este certamen sea el orgullo del deporte nacional.

Vamos a los cortitos de algunos de ellos y sus características, que dejaron marcadas sus actuaciones:

 

Enrique Burgos: Un flaco explosivo, residente en Vista Alegre, en el distrito de Arraiján. Jugó con los Vaqueros de Panamá Oeste y su legado fue la disciplina y su poderosa recta. Compartió un partido sin “hit” y sin carreras con Héctor "Chamaquito" Reyes y Andrés Sánchez.

Orlando Miller: De carácter duro, siempre con la mentalidad ganadora. En 1987 sacudió la friolera de 41 imparables y ese mismo año tuvo 9 partidos de tres “hits.

Carlos César Maldonado: También fue un "caballete" en la lomita. En un partido en el viejo Juan Demóstenes Arosemena lo vi lanzar. Ese día tuvo un juego sin “hits”, ante Bocas del Toro, ganando Metro 2-0 el 28 de enero de 1984, el partido fue diurno.

 

Manuel Corpas: Lo vi con Metro, un flaco de brazo de hierro, su recta fue impresionante y su mente estaba puesta en las Grandes Ligas. En dos temporadas en el béisbol juvenil puso marca de 7-0.

Roger Deago: Un zurdo herrerano de baja estatura, pero extremadamente valiente. En 1995 en 21.2 entradas tuvo 0.00 de efectividad, nadie le hizo carreras limpias.

Luis Durango: Algo similar a una bala. Un pelotero metropolitano que ponía la bola en juego y aprovechaba su velocidad. En el 2003 sonó para un .545 y ganó su corona de bateo.

 

Rubén Tejada: Líder por excelencia. También se llevó una corona de bate a su casa, eso fue en el 2007, con Veraguas. Rápido, selectivo y bateaba primero con Veraguas.

Mariano Rivera: Hacía de todo. Una vez estaba en el campocorto, luego en la receptoría y a veces se trepaba en la loma, aunque no lo hubiesen invitado. Corajudo, siempre con ganas de triunfar. Fue parte de los Vaqueros de Panamá Oeste en 1987.

Sherman Obando: En 1987 fue simplemente un matador de lanzadores con Bocas del Toro. Descosió ocho pelota y las desapareció en el infinito. Fuerte, fuera del lote, amable y respetuoso.

 

“Manny” Barrios: Un pelotero que se casó con el silencio y vivió con la humildad. Su calidad humana es de las mejores y su juego, siempre fue profesional. Con Panamá Oeste tocó el cielo.

Davis Romero: Un zurdo coclesano de mucha calidad. Se muda a Chiriquí y comparte con el “scout” que le dio la oportunidad de llegar a las Grandes Ligas. Fue un verdugo en la temporada juvenil.


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640627
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América