La temporada atlética 2013, para una de las luminarias del atletismo nacional, ha empezado con un tropiezo. En las islas Caimán, Alonso Edward –que este año deberá demostrar que las lesiones son un asunto del pasado– fue descalificado por supuestamente salir del partidor precipitadamente, hecho que trajo a la memoria las imágenes del criado en Pedro Miguel, cuando, por la misma causal, fue invitado a abandonar la pista del estadio de Daegu, Corea del Sur, sede del Mundial de 2011.
Edward, según explicó Ricardo Sasso, presidente de la Federación Panameña de Atletismo (Fepat), acabó segundo el pasado fin de semana, pero –dijo– inexplicablemente al final de la prueba fue informado de una supuesta salida en falso.

Y ahora, el turno corresponderá a Irving Saladino, quien el próximo 18 de mayo intentará ser protagonista en el Gran Prix de Shanghái, en China, segunda parada del millonario circuito de la Liga Diamante de la Federación Internacional de Asociaciones Atléticas, IAAF.
Tras un 2012 en el que ambos no lograron figurar, y en el que padecieron el arrastre de sus insistentes lesiones –según la federación–, Edward y Saladino intentarán recobrar el esplendor del que gozaron entre 2008 y 2009, cuando el saltador conquistó la medalla de oro en la cita olímpica de Beijing y el hombre del “doble hectómetro” logró el subcampeonato mundial en Berlín, en el que solo fue superado por el increíble superatleta jamaiquino Usain Bolt.
Entrada la segunda década del siglo XXI, ninguno ha podido establecerse nuevamente en la élite. Y desde 2010, ambos nos han acostumbrado a levantar altas expectativas que suelen venirse abajo con cada lesión, con cada partida falsa o con cada triple falta. ¿Podrán volver? ¿Será 2013 el año de la reivindicación?
¿El ejemplo a seguir?
En el caso del velocista, la edad parece no ser un impedimento. Tiene 23 años. Todo indica que hay ciertos aspectos técnicos que debe corregir. Respecto al “C3”, a sus 30 años, cualquiera pensaría que entra en la fase del declive. Nada menos cierto.
Nuestra afirmación la sustentamos en el siguiente caso: Dwigth Phillips reverdeció laureles con 32 años, luego de atravesar por un drama de incertidumbre entre los años 2006 y 2008, creado por un bajón en su y necias lesiones. “Es hombre muerto”, se decía. Pero según este norteamericano, una ardua rutina de entrenamientos y disciplina, aunada a una actitud perseverante a prueba de desánimo, lo hicieron precisamente retornar a la cúspide del salto largo en el mundial de Berlín 2009, cuando, con un brinco de 8.54, desplazó a Saladino como campeón mundial.
Pero hay algo más. Phillips, a sus 35 años, no se da por vencido. Y no solo es perseverante, sino ambicioso. En 2012, un accidente de tránsito lo alejó de las pistas, pero ya ha declarado que, en 2013, irá por su quinto título del mundo, en Moscú, Rusia.
"Estoy feliz de volver, estoy saludable y siento que soy capaz de pelear por otro título mundial este año", declaró en entrevista divulgada en el sitio web de la IAAF. "Esta es mi meta, yo deseo convertirme en el primer atleta norteamericano en ganar cinco títulos del mundo". Y como si eso no fuera suficiente, acotó: "También pretendo ganar otra olimpiada". Para entonces, ya tendría 37 años, y lo loable es que, a esa edad, cuando ya muchos piensan en guindar los guantes para acogerse al inevitable retiro, este saltador quiere más. No se conforma.
¿Será que Saladino y, por qué no, Edward deben adoptar la receta de Phillips (o mejor dicho, su actitud) frente a esta temporada para resucitar? ¿Qué les hace falta? ¿Ganas? ¿Ambición? ¿Un poco de suerte? ¿Podrán despegar nuevamente?
Las altas expectativas vuelven a nacer, y con ellas, las de todo un pueblo que, sin duda, goza sus éxitos y sufre sus fracasos.
El campeón olímpico de Beijing 2008 y el cuatro veces campeón mundial se verán las caras el 18 de mayo, en Shanghái, donde los saltadores empezarán a librar la batalla por quedarse con el trofeo de diamantes y con los 40 mil dólares que irán a parar a las manos de los atletas que acumulen más puntos en la , circuito que abarca 14 reuniones atléticas.
Y aunque ya Saladino hizo su aparición en una prueba de poco nivel como los Juegos Centroamericanos, en la que se impuso con apenas 7.99, es ahora cuando deberá demostrar cómo viene en 2013.