Hace muchos años , el maestro Gabriel Said, escribió un libro denominado "Los Demasiados Libros". Esto auguraba que en un momento la oferta superaría la demanda de lectores, encareciendo el libro debido a que en el catálogo de cualquier editorial mediana, el libro que más se vende subsidia al menos vendido.
La realidad de la crisis del libro ya tocó a nuestras puertas y como producto suntuario que es, está librando la batalla más grande que hemos podido observar en muchos años.
Cuando hablo de libro, me refiero al de ocio, el de lectura general, el que "no se necesita para vivir" y cuya lectura siempre se ha situado en la media de los países del mundo de habla hispana en un 10% de población alfabetizada, que compra y lee libros, estos libros.
En el caso de Panamá este porcentaje es muy inferior y seguimos estando por debajo del 5% pero también lo es en casi el resto de Centroamérica y buena parte de sur América y el Caribe.
El libro no escapa de la reciente crisis mundial. En el caso de España, no obstante, sus exportaciones hacia América Latina siguen siendo importantes. Por su relación directa con la venta de textos, la industria editorial española se ha visto obligada a producir dos catálogos de precios, uno para Europa y otro para Latinoamérica, en cuyas industrias gráficas se producen los libros intentando bajar los costos.
En un país grande como México, la situación es particularmente sensible por cuanto casi toda la producción queda en territorio mexicano y lo que se exporta se hace con uno de los fletes y gastos de aduana más altos del continente, superando el 33%, con lo cual la importación de libros desde México se hace muy difícil.
Uno de los mercados importantes de compra para nuestras librerías ha sido Colombia, y este país con la reevaluación de su moneda ha aumentando en un 15% el valor de los libros, lo que se traduce en un aumento del 20% en el precio final del libro.
En este momento, el promedio de costo de libros por país va así: Argentina tiene un costo promedio de B 15.00, Colombia de B/ 18.00 y España de B/ 25.00.
En Panamá, los libros de autores panameños con un tiraje de aproximadamente 2000 ejemplares, no supera los B/ 15.00 y esto se debe a que no hay intermediarios en la cadena de ventas. De allí que el libro es relativamente más barato, aunque una edición puede demorar hasta 3 años en venderse, si el autor no es muy conocido.
¿Qué hacer? Es el momento de considerar una verdadera alianza entre editores y libreros, a fin de que se avance hacia una real promoción del libro como producto esencial del crecimiento. De hecho, las librerías no lo pueden hacer solas, habida cuenta de que los márgenes de estas son muy pequeños para poder establecer rubros de publicidad.
Por otro lado, el Gobierno debe mirar con luces largas la necesidad de formar una población lectora creando los mecanismos necesarios para incentivar la creación literaria y la importación de libros con medidas fiscales adecuadas que incentiven la materia prima para este hábito.
De no tomarse medidas urgentes, veremos a muy corto plazo desaparecer librerías, simplemente porque el negocio no es rentable en tanto que el aumento de todos los gastos administrativos, ha hecho disminuir de manera considerable los pequeños márgenes de ganancia que se obtienen con los libros. Esto sería terrible, habida cuenta de que Panamá es la ciudad de América Central que cuenta con la menor cantidad de librerías en el mercado, consideradas los agentes culturales por excelencia.