Ninguno figuraba en los pronósticos cuando empezó la temporada y el traje de wild cards tampoco les presagiaba mucho futuro en los playoffs, pero Serafines y Gigantes ponen en marcha hoy una serie inédita entre dos equipos californianos.
Es la primera serie que enfrenta a novenas que se clasificaron a la postemporada mediante el wild card y no con un título de división desde que el formato fue incorporado a las Grandes Ligas en 1995.
Pero no serán los primeros wild card campeones. Ese honor ya lo lograron los Marlins de la Florida en 1997.
No es justo menospreciarlos de buenas a primeras. Los Serafines, que disputan su primera serie en 42 años de existencia, ganaron 99 juegos en la temporada regular, mientras que los Gigantes acumularon 95 triunfos.
Y ambos dejaron en el camino a los dos grandes favoritos en la primera ronda. Anaheim despachó a los Yanquis y San Francisco hizo lo propio con los Bravos de Atlanta.
Esta es la serie que representa para Barry Bonds su gran oportunidad de añadir un campeonato a su extensa lista de logros individuales.
También es la ocasión para que un chico venezolano de 20 años, Francisco Rodríguez, quien subió a las mayores recién en el último mes de la campaña, prosiga encandilando con sus fenomenales actuaciones como relevista de los Serafines.
Por donde se le miren la serie luce muy reñida. Cada equipo cuenta con rotaciones fuertes, sus respectivos bullpen son garantía y tienen recursos de sobra para anotar carreras, ya sea con el batazo de largo metraje o a cuentagotas.
En el primer partido del sábado, en el Edison Field de Anaheim, los Gigantes enviarán al derecho Jason Schmidt (13-8) al montículo ante Jarrod Washburn (18-6), zurdo y as de los Serafines.
Ambos equipos tuvieron prácticamente una semana para descansar tras derrotar a Mellizos y Cardenales —cada uno en cinco partidos— y ganar los gallardetes de sus ligas.
“Creo que los dos equipos necesitaban reponerse del desgaste físico’’, dijo el mánager de los Serafines Mike Scioscia. “Tuvimos una dura temporada y dos difíciles rondas de playoffs. La inactividad nos cayó bien’’.
Los Serafines han sido una grata sorpresa. Se puede decir que no tienen luminarias del calibre de un Bonds en su nómina, pero la cohesión y camaradería que se respira es pegajosa.
El núcleo lo conforman el antesalista Troy Glaus y sus tres jardineros, Tim Salmon, Darin Erstad y Garret Anderson. Pero hay que tener cuidado con todos en la alineación.
El receptor boricua Bengie Molina y el camarero Adam Kennedy se lucieron en las rondas previas con su bateo oportuno.