La número uno del mundo, la estadounidense Serena Williams, solo necesitó 4 horas y 4 minutos para colocarse en cuartos de final de Roland Garros, con lo que demuestra una solvencia que se le escapa a sus rivales más inmediatas, Sharapova, Azarenka y Radwanska.
La menor de las Williams, que no gana Roland Garros desde 2002, solo ha concedido diez juegos y ningún set en su asalto al cuadro individual, donde ayer venció en octavos a la italiana Roberta Vinci.
La número uno del mundo, que suma quince títulos de Grand Slam en individuales, reconoce que siempre mantiene la intensidad al cien por cien durante los partidos, una actitud que también mantiene en otras esferas de la vida.
“Cuando voy a un restaurante quiero la comida ya, ya, ya. Cuando vas a Europa, todo es más lento, más familiar”, comentó.