La vigente campeona de Wimbledon, Serena Williams, confesó ayer que nunca pensó en dejar las pistas, pese a los problemas de salud sufridos a principios de año, pues todavía no se siente preparada para decir adiós al tenis.
"Siempre quise seguir jugando. Pensé que jugaría mucho más pronto, pero las cosas no salieron", explicó Serena.