Brasil pasó ayer la apisonadora sobre la débil selección de Túnez en su debut olímpico (3-0) en el que demostró que ha venido a Londres con la única intención de recuperar la corona olímpica en voleibol.
Los brasileños se impusieron con parciales de 25-17, 25-21 y 25-18, en un partido sin demasiadas complicaciones, en el que el técnico Bernardo Rezende "Bernardinho", que cumplió ayer 400 partidos con la selección, aprovechó para hacer rotaciones y probar diferentes tácticas.
Un veterano como Ricardinho, de 36 años, salió desde el banquillo y, a pesar de su edad, aportó velocidad y versatilidad al juego.