LLEGÓ AL cuarto del hotel en Osaka, cansado por el viaje e impresionado por el paisaje japonés. Carlos "Shangai" Melo está viviendo un sueño que no diseñó desde su infancia, sino que más bien creó el camino que decidió darle a su vida.
Sobre la cama abre las maletas y empieza a desempacar.
Un par de pantalones cortos, algunos suéteres y después los recuerdos de una vida marcada de sacrificios.
Se detiene un momento para meditar al pie de la cama, piensa en su familia, en el sector de Concepción, Juan Díaz, luego en los cuidados de María "Toto", en sus amigos y compañeros de cuadra "Los Rockeros".
Su vida pasa como película en sepia, pero el final del filme aún no ha terminado.
Los orígenes de "Shangai" son muy humildes y la pobreza lo acompaña de la mano.
Melo es el tercer hijo de nueve hermanos, tres varones y seis niñas.
Desde los cinco años Melo aprendió lo que es trabajar.
Lavó autos, vendió pescado y también pixbae, así lo cuenta su madre Manuela Melo, quien dijo que no tiene quejas de su hijo.
"Tiene mucho respeto y apego por su familia", expresó Manuela, con una tranquilidad inquebrantable.
Manuela, cuyo rostro guarda un enorme parecido con el de Melo, manifestó que se siente muy tranquila y confiada en que su hijo se convertirá en campeón.
"Shangai" sólo pudo estudiar hasta sexto grado y parte de su sueño es poder seguir su educación.
A los 24 años, "Shangai" se presenta como la principal fuente de ingreso de su familia.
Su madre cuenta cuando Melo se inició en el boxeo a los 15 años, en cartillas de aficionados, donde los premios eran bolsas de comida.
"Shangai" es un apasionado del fútbol, deporte que jugó en primera instancia y del cual guarda trofeos de algunos triunfos.
Cuando "Shangai" convivió más con su vecino de barrio, Renán "Bam Bam" Acosta, inicia su amor por el boxeo y se solidifica al conocer al entrenador Francisco Arroyo, quien también reside en Concepción.
El alias de "Shangai" no tiene nada que ver con el boxeo, según explica su madre, sino más bien porque le gustaba molestar a los "chinitos" de las abarroterías.
"Era un niño inquieto, le encantaba molestar a los chinos, tomarle cosas de la tienda y fastidiarlos", expresó Ana Melo o tía Nina, como la llama el boxeador.
Tía Nina confía en que su sobrino será capaz de ganar el título y cumplir la promesa a su madre y hermanos de construirle una casa más digna a la actual, ubicada en la calle principal de Concepción.
"Shangai" también es querido y apreciado por sus vecinos, quienes esperan con ansias que el pequeño boxeador se consagre.
Manuela Melo está muy agradecida con María "Toto" Murillo.
"Estoy agradecida con María "Toto" por cuidar a mi hijo todo este tiempo", expresó Manuela, quien añadió que la rigidez de la entrenadora ha servido para formar el carácter de su hijo.
"Cuando él se demora mucho acá (en Concepción), ella se aparece aquí y se lo lleva para su casa", indicó la señora Melo en referencia a los cuidados de María "Toto".
"Shangai" sigue pensando en sus sueños, hasta que llega Héctor Rangel y lo interrumpe para decirle que tienen que salir a ver el parque donde correrán, camino a la cita mundialista con el japonés Katsunari Takayama, mañana en el Grand Cube de Osaka.
Melo acelera el desempaque y de pronto se percata de dos cosas muy importantes: hace algo de frío y que María "Toto" puso más pantalones cortos que largos.