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Si Noriega habla, algunos van a sufrir


El escritor Juan Jesús Armas Macelo nos sorprende con la revelación de que mientras nos esperaba para esta entrevista se puso a meditar sobre el regreso a Panamá de Manuel Antonio Noriega (MAN).

“Juancho”, como le dicen en la intimidad, estuvo aquí para la presentación de la Cátedra Mario Vargas Llosa y, como periodista que es y visitante frecuente de América Latina, está enterado de los temas de actualidad, por lo tanto, sabe que en Panamá, 22 años después, Noriega vuelve a ser noticia.

 

Juan Jesús Armas Marcelo piensa que el regreso de MAN debe tener a algunos “honorables” sufriendo por lo que pueda revelar el ex hombre fuerte del país, cuyo arribo se espera para antes de Nochebuena.

De Noriega, la democracia, el poder de la palabra, el potencial de Panamá y de la instauración de la Cátedra Mario Vargas Llosa nos habló este intelectual nacido en Las Palmas de Gran Canaria en un diálogo que tenía el propósito de hablar sobre la figura del premio Nobel de Literatura 2010 y acabó siendo intercambio sobre de todo un poco.

¿Cómo surge la idea de crear la Cátedra Mario V.
Llosa?

 

Surgió de una conversación entre Vargas Llosa y yo en la que le propuse la creación de un foro que fuera el germen de una cátedra, la cual tiene como objetivo no solo su obra, sino las relaciones con los países iberoamericanos y con España, Portugal y Brasil. El proyecto, aunque se cree en España y se financie en primera instancia en España, lo mejor es que sea un proyecto americano. Incorporar todas aquellas universidades que le hagan doctor Honoris Causa, entonces yo gestioné aquí, en una conversación con el señor José Barrios Ng, la posibilidad de que la Universidad Latina fuera la punta de lanza de la cátedra en Panamá y en América. Yo creo que en Panamá hay una estructura germinal, pero una gran voluntad de alma grande para hacer, de verdad, un centro interamericano para todos. Yo creo que Panamá es el lugar indicado por su historia, por su juventud, por su voluntad política para hacer eso. Yo me considero panameño en eso y así me consideraba un agente panameño a hacer esta gestión.

¿Hubo otras opciones o Panamá fue la primera?

No, no, no. Panamá fue mi primera opción y la Universidad Latina también y recibí las mejores previsiones y esto se ha hecho en tres meses. La verdad es que en España, dado la dificultad económica y política que tiene y, por tanto, intelectual (estamos metidos en una crisis muy grande), hemos obtenido la mejor respuesta porque Vargas Llosa es una gran marca en el mundo, no solo en el mundo nuestro (España, América) y hemos recibido las mejores respuestas y este es un proyecto que naturalmente traeremos. Por ejemplo, en el año 2013 se va a celebrar aquí el Congreso de la Lengua y nosotros queremos que en el 2012 o a principios del 2013, sin interrumpir, sino cooperando con esa actividad, traer la cátedra Mario Vargas Llosa e inaugurarla.

 

Desde el punto de vista académico e intelectual, ¿qué puede representar esta cátedra para Panamá?

América Latina tiene dos o tres capitales claras: México; La Habana, por razones políticas; Buenos Aires, Santiago de Chile, por razones económicas, y Panamá, que va muy bien en este momento, a pesar de las injusticias que tiene este sistema capitalista que siempre tiene conflictos y problemas, pero Panamá va muy bien y el resultado de que Panamá vaya bien lo pone en el mapa en el que siempre tenía que haber estado como punto central de reuniones y, además, yo no creo que la mala prensa injusta que tuvo Panamá hace tiempo se considere todavía una rémora para que Panamá se convierta en un gran sitio de encuentro. Y digo yo, por qué no crear la cátedra en Panamá si yo pienso eso, que podemos convertir a Panamá en la ciudad, en un centro tan relevante, desde el punto de vista intelectual, de encuentro, de política y de economía entre el Pacífico y el Atlántico como ningún otro lugar.

¿En qué consiste la cátedra?

 

Es una institución creada para encontrarnos: escritores, diplomáticos, políticos, pensadores académicos y profesores. Encontrarnos con diferentes puntos de vista y reconocernos en la diversidad de los diferentes puntos de vista. Habrá momentos de encuentro entre esos diferentes puntos de vista, pero habrá otros momentos en que eso no será posible y eso es enriquecer un punto de vista con otro y otro con uno. La cátedra está creada para eso y, desde luego, para defender las libertades democráticas y defender, sobre todo, la libertad de expresión y la libertad de los escritores.

¿Siente usted que los intelectuales están teniendo un papel más protagónico en la realidad de la sociedad?

Hubo un momento en que eso bajó muchos niveles, muchas escalas. Creo que el intelectual está tomando voz.

¿A qué atribuye eso?

A que realmente la conciencia intelectual es una voz en la sociedad que no debe perderse. Daniel Barenboim es una de las personas que más está luchando, siendo judío, para que el Estado de Palestina exista. Amos Oz es un escritor judío que está luchando por lo mismo, hay un montón de escritores palestinos y árabes que están luchando por el reconocimiento de los dos estados. Vargas Llosa ha escrito un artículo diciendo que los dos estados, amistosamente, terminen de pelear. Porque de eso se trata, de llegar a puntos de entendimiento de forma pacífica y que la palabra bien construida y con profundidad de criterios, incluso políticos, tenga adentro un germen grande y una resolución de libertades.

Este año cayeron muchos regímenes y se atribuyó en muchos casos a las redes sociales, ¿estamos ante un cambio en los métodos de lucha?

Claro que sí. Las nuevas tecnologías y las redes sociales hacen reaccionar a la gente. Uno no tiene que moverse de casa ahora para dar sus opiniones y que se entere todo el mundo. Yo tengo un blog en el que doy mi opinión todos los días y me contesta todo el mundo.

Pero, ¿le parece que la gente está reemplazando las armas por las palabras?

Bueno, en una dictadura como la cubana, las armas de las palabras se complican, Yoani Sánchez es una gran bloguera y una gran cubana y no es política, pero la situación la hace convertirse en política de una oposición que es ella sola. Pero yo, como decía Balzac, pertenezco a la oposición que se llama la vida, y todo aquello que se oponga a la vida y a la libertad me provoca un rechazo y una indignación terribles y Vargas Llosa está en esa línea. Además, él es un escritor inconveniente porque cada vez escribe, arma un lío y no tiene por qué meterse en líos, pero lo hace por conciencia, porque la conciencia crítica es algo de lo que uno no debe nunca dimitir. A propósito, ahora que te esperaba para la entrevista estaba pensando sobre el regreso de Noriega.

Sí, ¿y qué opina sobre eso?

Es complicado, porque si se hubiera quedado en Francia, muchos panameños habrían dicho que por qué el Gobierno no pide la extradición, pero al venir aquí, él lleva 22 años callado, pero si se pone a hablar, algunos honorables van a sufrir mucho porque todo el mundo tiene que ver con la historia de este país en aquella época tan oscura; la verdad que es para novelarla.

Ahora que tocó ese punto, ¿le parece que los tiempos actuales son más propicios para escribir novelas históricas?

Yo acabo de publicar una novela histórica que pone sobre el tapete el debate de la discusión histórica sobre Bolívar y Miranda. El título no deja lugar a dudas, “La noche que Bolívar traicionó a Miranda”, y las redes sociales en Venezuela se han inflamado con nada más aparecer el título de la novela, porque como todos los universitarios con un cierto sentido intelectual son antichavistas, entonces todos se han vuelto favorables a Miranda y critican a Bolívar que era un ser intocable en toda América Latina. Yo estoy encantado y creo que la novela histórica puede reactualizar asuntos que fueron mal cerrados y que la historiografía oficial la silencia diciendo que eso no hay que tocarlo. Hay que revisarlo todo, porque muchas de las cosas que nos han dicho de una manera a lo mejor no lo fueron.

Hablando de historiografía oficial, en el caso de Panamá, la figura de Noriega y su régimen no aparece registrado en muchos textos oficiales, ¿cree que nuestro país debiera rescatar ese episodio de su historia?

Yo creo que todo lo que se aclare a la gente joven de dónde viene, qué pasó en lo que no saben y que lo sepan, me parece muy bien. Darle gato por liebre a la juventud trae muy malas consecuencias. Explicarle las cosas mintiéndole trae malas consecuencias. La historia es eso, si tú le mientes a la gente que viene detrás de ti, probablemente cuando tengan una edad resolutiva se sublevarán contra ti con bastante razón. Yo creo que todo lo que sea aclarar todo, caiga quien caiga, es bueno para la democracia.

¿Qué diferencia hay entre mentir y ocultar la historia?

Ocultar la historia es una suerte de mentira, aunque muchas veces la verdad está llena de mentiras también. Pero ocultar la historia es una canallada, porque eso significa que hay una voluntad de evitar que la historia sea como realmente fue, para que sea como a mí me da la gana. Eso es lo que hacen muchos historiadores que escriben al servicio del poder. De lo que se trata es que tengamos diferentes versiones para que, finalmente, tengamos un criterio histórico que sea transparente y contundentemente edificado y fabricado, porque en la mayoría de los casos, la democracia latinoamericana está montada sobre la mentira.


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759153
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América