Colores, expresiones, sentimientos patrióticos depositados por una afición en un grupo de 23 jugadores, un cuerpo técnico, médicos y delegados. El seguir los colores de una selección es la parte alegórica de un Mundial.
En Jeonju, como en Inchon o Seúl, lugares donde hicimos nuestro recorrido y coberturas de los encuentros del certamen que une al mundo entero a través del rodar de la esférica y “desde afuera” de los contactos directos con los protagonistas, la pasión del fútbol es el mismo aunque en sus propios idiomas y formas de expresiones.
Desde el “Superman Guaraní”, pasando por los animosos seguidores con la tricolor costarricense, los españoles con Manolo y el buen sentido de la burla hacia sus rivales, muchas veces ácidos y sin respeto por nada alimentado por la arrogante prensa de la Madre Patria, los miles de turcos quienes con sus cuernos, arlequines, banderas y el entusiasmo otomano que enarbola su regreso a los Mundiales desde aquel 1954 en el que muchos de la generación actual ni se acuerdan de que hubo aquel debut, y los coreanos, a quienes nos hemos referido en nuestra primera nota, muestran una exposición de costumbres y formas de seguir a sus elencos nacionales con amor y convicción.
Y como ellos, muchas otras selecciones con sus aficiones que portan orgullosos sus colores, bailes como la samba brasileña, sombreros como el mariachi mexicano, marejadas azules como la de los nipones, el admirable buen comportamiento de los ingleses, y así todos los aficionados, van con la alegría, sin importar si los resultados de sus representantes sean buenos o adversos a dar el toque de animación a la gran fiesta del balompié.
“Si volvemos a jugar como hicimos en el primer tiempo ante Paraguay, estoy seguro que no iremos muy lejos en el mundial”, declaró Voeller.
El rival de Alemania en los cuartos de final el viernes en Ulsan será Estados Unidos, que el lunes dio otro paso en su sorprendente actuación al derrotar 2-0 a México.
El arquero y capitán Oliver Kahn dice presentir que Alemania “estará en la final, pase lo que pase”.
La prensa alemana no muestra el mismo optimismo y le ha entrado a palos a un esquema táctico que considera avaro y poco creativo. Pero Voeller replica que los resultados hablan por si solos.
“Yo soy el principal crítico, pero le recuerdo a todos las pocas expectativas con las que vinimos al mundial”, señaló Voller. “Puedo aceptar las críticas de los rivales, pero que vengan de tu propio país, es algo exagerado”.
Nadie daba un centavo por Alemania previo al mundial tomando en cuenta los desastrosos resultados en tiempos recientes, como fue la eliminación en la primera ronda de la Eurocopa 2002, sin conocer la victoria como campeón defensor.
“El ánimo en el equipo es excelente. Obviamente nadie creía que íbamos a estar en los cuartos de final”, subrayó Voeller.