De un tiempo para acá en los espectáculos públicos - principalmente deportivos- se ha instituido la modalidad de cantar el Himno Nacional en tonos que han pasado por la lírica hasta la interpretación mediante múltiples voces y matices. Sobre el tema, hay opiniones a favor y en contra.
Es del conocimiento general que la letra del Himno Nacional tradicionalmente ha sido acompañada por un ritmo marcial, como lo aprendimos todos. Incluyo la Ley 34 del 15 de diciembre de 1949 reglamenta su uso, al igual que los otros símbolos patrios.
Pero no podemos ignorar el hecho de que a muchos panameños –debido a lo poco que se escucha el himno- han olvidado parte del mismo y las nuevas generaciones quizás no comprenden y, mucho menos, sienten el significado de su letra dentro del contexto emocional e histórico en el que fue concebido y escrito.
En ese sentido, debemos ser tolerantes con las innovaciones que se han puesto en práctica, si estas contribuyen efectivamente a que los panameños mantengamos el orgullo por nuestro Himno Nacional.
Eso sí, los padres de familia y los maestros no deben renunciar a su deber de inculcar, especialmente a la niñez, la necesidad de llevar en sus mentes y corazones las gloriosas notas del Himno que, al igual que la Bandera y el Escudo de Armas, es un símbolo sagrado de nuestra nación.
Comentan artículo del cinéfilo TuñónApreciado Rainer (Tuñón), recibí un artículo suyo por intermedio del amigo Avenavet Mercado y me pareció que estaba nuevamente en aquel Panamá de los 50 con sus salas de cine que frecuenté como cinéfilo que siempre he sido. Las divas que abordas con datos precisos de sus filmes son una memorabilia de interés para todos aquellos que las conocieron, como yo, en esas salas hoy desaparecidas, según me han dicho amigos de allá, pero que aún persisten en mi recuerdo de trashumante por aquella ciudad que era la conjugación de cines con cartelera para todos los gustos. En mi novela, Los viernes son para Flash Gordon, hago un viaje al pasado cuando frecuentaba los teatros del centro: Central, Bella Vista con su pantalla cinema Scope, El Dorado, Variedades, Edison, todos éstos en el sector del barrio de Santa Ana, donde vi episodios por entregas de la Republic Pictures y todo lo de la Metro, Warner y Century Fox, incluyendo el magnífico cine europeo del neorrealismo con un desfile de italianas opulentas entre las que sobresalía la espléndida Silvana Mangano.
Tu labor como periodista es interesante en un medio de memoria frágil y el asunto que tratas refresca lo que "el viento se llevó" que para muchos de la generación actual, que pertenece a la filobatía del videojuego y la 3D (que es de los 50 con los lentes anaglifos), es descubrimiento y curiosidad histórica. . Jaime García Saucedo.
Excelente recorrido del cine erótico sin morbosidad y con una pizca de cultura. Ricardo Ramírez
Con el Ariel BarríaMe gusta mucho díaD. Siento gran admiración y respeto por el profesor Ariel Barría Alvarado, cuya columna leo puntualmente. Creo que es la mejor en la materia.
En la Segunda Entrega (Domingo 11.04.10, Alma de las palabras), el autor nos recuerda, entre otras cosas, lo siguiente: “Las palabras mueren... descienden a la tumba. Diga en público ‘hogaño’ y verá cómo lo miran; (‘doquier’ como ‘acullá’, están por patear el cubo).”
¿Patear el cubo? Sinceramente no sabía que el kick the bucket anglosajón, españolizado, había pasado a ser parte de nuestra habla cotidiana con el sentido de morir.
Estirar la pata, pasar a mejor vida: de acuerdo. Pero, patear el cubo: primera noticia.
Pero, en fin, así es la vida, así es el idioma. Cada día aprendemos algo nuevo. Alberto Watson Fábrega