Cada vez con mejores resultados, se realizan en nuestro medio los eventos de colegiales, torneos infantiles, campeonatos de escuelas. En las principales Ligas (13 y 15 años), Panamá monta sus espectáculos sobre la base de encuentros nacionales, de donde saldrán las nuevas estrellas del popular deporte, esencialmente en la selección sub-17, punto de partida del balompié que importa.
Son acontecimientos futbolísticos que merecen nuestra mayor adhesión. Los adolescentes algún día tendrán oportunidad de agradecer, como es debido, la realización de competencias en serio, que les permitan exhibir sus condiciones frente al gran público.
Pero mientras las categorías menores de la sub-17 levantan vuelo, han desaparecido desde 1984 los Campeonatos Nacionales de Selecciones absolutas, que daban la ocasión a futbolistas de todas las provincias, de mostrar sus valores.
Hay en algunos lugares, esencialmente en Panamá, Panamá Oeste, Colón, Veraguas y Chiriquí, parte del trabajo hecho, por clubes pertenecientes a la Liga Nacional de Fútbol No Asociado (ANAPROF). Pero hay muchachos que no se involucran en estos equipos, por razones de trabajo, economía, etc. Y en otras provincias, sencillamente, porque no hay entidades de ANAPROF.
Nombrar comisiones seleccionadoras en cada Liga, técnicos graduados, y, en las oncenas de cada provincia, que jueguen los mejores, sean o no de clubes de ANAPROF.