La búsqueda de un pequeño grupo de militares que se rebeló contra el presidente peruano, Alberto Fujimori, continuaba ayer sin frutos, mientras mediadores negociaban una salida pacífica a la insubordinación.
Cincuenta soldados del ejército tomaron el domingo una mina de la mayor productora de cobre del país, antes de desplazarse por una intrincada zona de valles, escasa vegetación y bajas temperaturas.
El líder del levantamiento, teniente coronel Ollanta Humala, dijo que no se rendiría, pero que estaba dispuesto a dialogar directamente con el gobierno o mediante un intermediario.
Según el ejército, Humala, de 38 años, es acompañado por siete hombres, de los 50 que iniciaron el domingo la rebelión.
"Los soldados no han tenido ninguna noticia", dijo a la estación radial RPP un poblador de la remota localidad de Chojata, que habló con soldados de la operación de búsqueda.
Humala culpa a Fujimori de sumir a Perú en una convulsión, por su relación con el ex asesor de inteligencia, Vladimiro Montesinos, durante los 10 años que tiene en el poder.
Perú atraviesa por una profunda crisis política desde septiembre, tras la difusión de una videocinta que mostró a Montesinos en un presunto acto de soborno, lo que obligó a Fujimori a convocar a elecciones anticipadas y recortar su mandato de cinco años a uno, hasta julio del 2001.
Fujimori, quien ha guardado silencio desde la rebelión, sostuvo ayer reuniones con algunos ministros en Palacio de Gobierno, pero no se informó oficialmente lo tratado.