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Sin plata se puede hacer muy poco

Salvo un milagro, el Instituto Nacional de Cultura (Inac) contará con un presupuesto cercano a los $33 millones en 2015. Eso, si la Asamblea Nacional de


Salvo un milagro, el Instituto Nacional de Cultura (Inac) contará con un presupuesto cercano a los $33 millones en 2015. Eso, si la Asamblea Nacional de Diputados no decide seguir mochando en las sesiones venideras.

Más del 50% de este total será para gastos de funcionamiento. Es decir, $18.6 millones, mientras que los $14.6 millones para inversión. Obviamente, esta cantidad no alcanzará para mucho y, en consecuencia, la agenda cultural en términos de conservación, custodia e inversión seguirá en la indigencia.

Próximamente, habrá sesiones extraordinarias en la Asamblea para discutir el presupuesto. De producirse un recorte del presupuesto, el mensaje sobre la importancia que tendrá la cultura en la agenda en los próximos cuatro años es claro: Más de lo mismo.

Y es así, porque si en la primera de cambios le cortan las alas a la institución al limitar sus recursos, entonces pensar en la posibilidad de que se concretan transformaciones más profundas en los linderos de la cultura es una quimera.

En alguna parte de su propuesta electoral este gobierno prometió que se transformaría el Inac, por lo menos hacia una secretaría, ya que lo del ministerio asusta a muchos.

Darles la espalda a la cultura y a los temas relacionados con nuestro patrimonio e historia es un contrasentido. Y lo es, porque en los últimos dos gobiernos se apostó mucho a la edificación de estructuras y es innegable que el país presenta un escenario distinto, pero, sobre todo, ideal para el usufructo de su riqueza cultural. Esto implica usar esos espacios como plataformas para la proyección de nuestras artes escénicas, el folclor, el teatro, el cine y otros. Además, tenemos la oportunidad de mostrar al mundo esa extraordinaria simbiosis arquitectónica de la cual gozamos y presentarnos como una vitrina para la promoción del pensamiento nacional y universal, aprovechando la característica como centro de exposición de la diversidad étnica y cultural.

Es inaudito que tengamos líderes políticos capaces de entender que alrededor de la cultura también se pueden hacer negocios y que constituye una fuente de riqueza, aunque con la ventaja de que los recursos son infinitos, porque mientras haya gente, habrá cultura. Ojalá este tema del presupuesto solo sea un problema de enfoque y no se constituya en el primer síntoma de un mal que padeceremos durante todo este quinquenio.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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