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Sistema de los Raiders ha sido descifrado


Bill Callahan no ahorró palabras. Luego de la vergonzosa derrota de los Raiders por 31 a 10 frente a los Broncos, el entrenador de Oakland anunció lo obvio: “Muchas cosas parecen salir a la luz ahora, pero creo que los otros equipos nos han alcanzado.”
El año pasado, los Raiders eran una máquina ofensiva. En tres partidos se han convertido en un cacharro viejo. El guardia Frank Middleton murmuró que los Raiders pasaron de ser la ofensiva número 1, a una que ni siquiera figura en los rankings. Las cosas anduvieron tan mal, que los defensivos de Denver parecían conocer la ofensiva de Callahan mejor que los Raiders.
“Nos tomaron el tiempo,” dice el receptor abierto Jerry Rice acerca de sus oponentes. “Nuestros rivales están llamando nuestras jugadas. Saben cuándo vamos a ir a la ranura. Saben si vamos a correr una ruta de choque, o si alguien por el medio se abrirá hacia la esquina y el externo sólo avanzará cinco yardas y hará un gancho. Nos tienen prácticamente contra el piso en este momento.”
Lástima que los jugadores ofensivos de los Raiders no pueden interpretar su ofensiva tan bien como los contrincantes. Están demasiado ocupados cometiendo penalidades por moverse antes de tiempo o agarrar, o evitando con errores mentales que algo se ponga en marcha, y ha sido así desde el Super Bowl.
El público de los Broncos coreaba: “Los Raiders apestan; los Raiders apestan.” Costaba dilucidar si estaban declarando su odio contra los Raiders o si estaban opinando sobre su plan de juego.
“Aunque conozcan nuestro libro de jugadas, debemos ser un mejor equipo,” sostiene Middleton. “Los Broncos son buenos, pero no tan buenos. Si Denver conoce nuestro libro de jugadas, tenemos que bloquear mejor.”
Los Raiders están boicoteándose a sí mismos en cada área ofensiva. No pueden correr con el balón. Contra los Broncos registraron 39 yardas en 16 acarreos. Luego de tres partidos, Charlie Garner es el máximo corredor con 94 yardas en 24 acarreos. Corrieron con el ovoide sólo 46 veces en tres juegos.
“Pasamos el balón prácticamente en todas la jugadas, así que no sorprende que las defensivas digan que vamos a pasar el balón,” agrega Middleton.
Otro problema son las penalidades. Los Raiders promedian 12 faltas para 113 yardas por partido. Penalidades tontas. Moverse antes de tiempo. Agarrar. Arrojar el balón al piso intencionalmente. Ven muchos tres y fuera, y enfrentan constantemente situaciones de tercera y 8 o más yardas.
Hace un año, el mariscal de campo Rich Gannon pasó para 4.689 yardas en 16 juegos. Ahora le tomó dos partidos llegar a 300 yardas. Contra los Broncos, completó 14 de 29 pases para 149 yardas y ningún touchdown. Ha lanzado apenas dos pases de anotación en tres partidos. Y obsérvese el tiempo de posesión. Los oponentes están teniendo el balón 10 minutos más por partido que los Raiders.
“Vamos a tener que volver a examinar dónde estamos en términos de sistema, y adónde queremos ir con el sistema,” dice Callahan. “Tendremos que ver cuánto queremos usar dos corredores y cuánto queremos usar uno. Tal vez debamos regresar al viejo estilo de football de pan y mantequilla, golpes duros y sangre en la boca de algún rival. No hemos podido entrar en ese ritmo. Jugadas negativas nos han sacado de nuestro sistema.”
Gannon debe haberse encogido cuado escuchó esas palabras. Es un amante del pase. Su juego consiste en disecar quirúrgicamente una defensiva con un ataque de pases cortos, pero no está funcionando este año. Con Jerry Porter inactivo por seis semanas más luego de una operación por hernia deportiva, a los Raiders les falta velocidad entre los receptores. Las piernas de Rice y Tim Brown están envejecidas. Ronald Curry y Alvis Whitted suman tres recepciones entre los dos en tres partidos.
“Lo que me preocupa es que no estamos moviendo el balón,” comenta Rice. “No estamos generando primeros intentos. Cuando tratamos de ir por tierra, no estamos consiguiendo yardas positivas. Tal vez debamos salir a lanzar pases en todas las jugadas, que es lo que hicimos el año pasado.”
Pero ¿pueden hacerlo? Los Raiders no lo saben. Por empezar, las líneas defensivas han igualado la velocidad de bloqueo de los Raiders. Larry Coyer, coordinador defensivo de los Broncos, puso a algunos de sus linieros más pequeños y rápidos en el medio, contra Middleton y Mo Collins, guardias de casi 150 kilos (más de 350 libras), para crear problemas de bloqueo.
Los Raiders permitieron cinco capturas de mariscal, y Gannon fue apurado por un defensivo en más de la mitad de sus 29 intentos de pase.
“Pusimos a nuestros hombres pequeños en el medio, porque ellos no son demasiado buenos moviendo los pies,” dice Bertrand Berry, ala defensivo de los Broncos, acerca de la parte interna de la línea ofensiva de los Raiders. “Creímos que teníamos ventaja en términos de velocidad contra esos jugadores. Cuando lo hicimos, resultó bien para nosotros.”
Las cosas fueron tan vergonzosas para los Raiders que Gannon fue capturado, hacia el final del segundo período, como resultado de una carga de tres hombres cuando los Raiders habían mantenido seis bloqueadores para protegerlo. En un momento, en la segunda mitad, Callahan agregó un sexto liniero ofensivo. Brad Badger, el sexto liniero, acabó interponiéndose en el camino de Gannon y provocándole un traspié que terminó en captura.
“Fue una de esas noches, desafortunadamente para nosotros,” declara Gannon. “Yo mismo estoy un poco perplejo. Tenemos que volver al trabajo. Nuestro mayor problema es no superar defensivas de “Cover 2”. Necesitamos tener éxito en primeros intentos, y no lo estamos haciendo. Cuando llegamos a tercera oportunidad, estamos fuera de sincronía.”
Gannon llegó a estar tan frustrado en el último cuarto que le gritó al coordinador ofensivo Marc Trestman, durante la única serie de touchdown del equipo.
“Es sólo Rich siendo Rich,” aclara Callahan. “Es un hombre orgulloso. Involucra mucho el orgullo en su trabajo. Se frustra un poco. Probablemente le estuviera gritando a todo el mundo. Se perturba un poco. Lo viene haciendo desde que estaba con Jon Gruden. Uno debe tranquilizarlo y ponerlo nuevamente en el campo de juego.”
Los Raiders tienen una semana interesante por delante, pero es muy temprano para enterrarlos con marca de 1-2. En las próximas seis semanas, los Raiders enfrentan cinco de la peor docena de equipos de la NFL: San Diego, Chicago, Cleveland, Detroit y los Jets. Su único juego frente a un rival con record ganador es el 20 de octubre, contra los Chiefs.
Antes del partido, el tema era el pateador Sebastian Janikowski, arrestado el fin de semana por supuesta intoxicación en público, asalto menor y vandalismo. Se lo acusó de estar intoxicado y dañar espejos laterales de algunos autos.
Bruce Allen, vicepresidente de los Raiders, escuchó la versión de Janikowski y, junto con Callahan, decidió dejarlo jugar.
“Nada que nosotros supiéramos llegaba siquiera a sugerir que no debería haber jugado,” declara Allen.
A fin de cuentas, no importó. Janikowski no ingresó al campo de juego en la primera mitad, debido a la ineptitud ofensiva de los Raiders. En la segunda mitad tuvo un punto extra, un gol de campo y tres kickoffs.
Los Raiders registran apenas cuatro touchdowns ofensivos en tres partidos. Ser pateador de los Raiders por estos días es casi como estar en la lista de inactivos.
“Tendremos que volver a armar esto,” sentencia Callahan.
Será importante hacerlo en una forma que encaje con nuestro personal. Es bastante evidente que no lo estamos haciendo. Creo que los demás equipos nos han alcanzado.”
Hasta que llegue esa reparación, la máquina ofensiva de los Raiders estará en la montaña de chatarra.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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