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Situación de la narración oral todavía es débil

Los narradores aseguran que no son invisibles, lo que necesitan es que las cámaras volteen a mirarlos.


Los cuentacuentos no son artistas callejeros ni payasos, como gente los ha estigmatizado.

Por esta razón, estima Carlos Fong, se hace necesario un esfuerzo para cambiar la percepción que existe en torno a ellos.

“Pese a nuestros esfuerzos, sigue siendo débil. Hay mucho trabajo por hacer”, sostiene Fong, en referencia a la situación actual de la narración oral en Panamá en términos de difusión.

“La percepción del cuentacuentos debe cambiar. No somos artistas callejeros ni payasos de entretenimiento. La difusión ha mejorado, gracias a los medios y a las redes sociales. Pero el apoyo del Gobierno es pobre”, reclama.

El artista, considerado uno de los máximos exponentes de la oralidad de Panamá, puso como ejemplos otros países en los cuales los municipios apoyan los festivales y se apropian de ellos porque son un canal para darle vida cultural a la ciudad, y critica que aquí no suceda eso.

Añade que incluso en las ferias internacionales de libros hay insertados encuentros de narración oral, con funciones, mesas redondas y conferencias de parte de narradores extranjeros y nacionales.

Sin embargo, “a nosotros nos cuesta convencer de que nos den un espacio en estos eventos y, peor aún, que se nos pague dignamente. Por lo regular, nos quieren poner a contar cuentos en un stand, sin escenario, con un concierto al lado que entorpece nuestro arte. Simplemente no se entiende lo que hacemos y por eso nosotros somos tercos y nos damos a respetar”.

A pesar de todo, Fong mantiene su optimismo intacto sobre las posibilidades de la narración oral: “Con un trabajo intenso. Llevando funciones a las escuelas, barrios y en las instituciones culturales de prestigio. También en los medios. Veo con poca alegría cómo les dan espacio a los cantantes de reguetón; los cuenteros también tiramos nuestra lírica”, se defiende.

Y solicita “que nos abran las puertas en los museos, bibliotecas, casas de cultura, teatros y otros equipamientos culturales. Nosotros podemos darles un sentido distinto a estos espacios. En otros países hay funciones de narración oral por las noches en las bibliotecas, para los adultos. Hay que saber aprovechar lo visual, los narradores no somos invisibles; lo que necesitamos es que las cámaras nos miren”.


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931265
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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