Unos 70.000 soldados tomaron el sábado las calles de Venezuela, armados con herramientas, tractores y camiones, para recoger personas abandonadas, reparar bienes públicos y prestar atención médica, en un inédito plan social lanzado por el presidente Hugo Chávez.
Los militares se unieron a unos 80.000 empleados civiles, entre burócratas sacados de sus oficinas, obreros y trabajadores de dependencia públicas y a miles de voluntarios que atendieron el llamado de Chávez, un militar retirado que goza de gran popularidad.
El plan se inició a las 6.00 de la mañana (10.00 GMT) desde un fuerte del ejército en Caracas. Desde allí salieron caravanas de vehículos militares, a unirse a los de la municipalidad y gobierno del Distrito Federal.
El plan, denominado Proyecto Bolívar 2000, está cubriendo 14 zonas de barriadas humildes, donde serán limpiadas o reparadas escuelas, pequeños hospitales, calles, alcantarillas y parques.
El proyecto se lleva a cabo simultáneamente en los 23 estados del país, y está previsto para un largo plazo, con una participación más activa de las fuerzas armadas al desarrollo nacional, según el propio presidente.
Los militares y civiles están prestando ayuda médica de emergencia y practicando 1.800 operaciones que estaban retardadas en los abarrotados hospitales públicos de Caracas.
También se ha recogido centenares de indigentes que deambulan por las calles en la más absoluta pobreza y se ha comenzado la limpieza de calles, alcantarillas y reparacion de escuelas y hospitales.
"Las armas que estamos llevando son tractores, cisternas, palas, picos, pintura, brochas, esas son las mejores armas ahorita", dijo el ministro de la Defensa, General Raúl Salazar, al canal local Globovisión al inicio de las operaciones.
A escala nacional, el proyecto comenzará con un presupuesto inicial de 12.000 millones de bolívares (unos 21 millones de dólares) aportados por el gobierno central, al que se sumarán fondos de los estados y del sector privado y aportes del "pueblo soberano", al que Chávez llamó a dar su apoyo "por pequeño que sea".
Con este plan de "largo alcance", Chávez espera construir la Venezuela del próximo siglo y mejorar "sustancialmente" las condiciones de vida de los más de 24.000.000 de venezolanos.
Chávez hizo coincidir el inicio del plan con el décimo aniversario de "El Caracazo", como se conoce a la rebelión civil reprimida a sangre y fuego por las fuerzas armadas y que dejó un total oficial de 360 muertos, más de 1.000 según algunas organizaciones de derechos humanos.