JOSE CANSECO encendió con su libro -que a propósito es un éxito- una polémica en las grandes ligas, que muchos ya conocían. El dijo que el 95% de los peloteros en las mayores han utilizado esteroides y que de no haberse inyectado habría sido un jugador promedio.
El pelotero de origen cubano, quien atraviesa por una crisis económica, acusó a un grupo de selecto de peloteros de usar drogas que le ayudaban a mejorar su rendimiento deportivo y que estaban haciendo estragos, incrementado de paso sus ganancias anuales.
La crisis se acentuó cuando algunos de los citados habían sobrepasado marcas legendarias, en menos tiempo. Hasta ese momento las Grandes Ligas guardaban silencio.
Canseco no tuvo piedad de nadie y en su libro acusó directamente a varios jugadores, quienes en un principio se referían al tema muy esquivamente y si no hubiese sido por la presión de los legisladores estadounidenses, de que el deporte se debe practicar limpiamente, era casi seguro de que nadie hubiese sido implicado.
Las acusaciones llegaron hasta el Congreso, donde se ventiló el tema y fueron llamados a declarar Mark McGwire, Frank Thomas, Curt Schilling, el dominicano Sammy Sosa y los cubanos Rafael Palmeiro y el mismo Canseco.
También Robert Manfred y Sandy Alderson, vicepresidentes ejecutivos de las Grandes Ligas; Don Fehr, director del Sindicato de Jugadores, y Kevin Towers, gerente de los Padres de San Diego.
Pero las declaraciones de todos dejaron más dudas que respuestas: Los representantes de los peloteros y de las Grandes Ligas argumentaron que ellos han impuesto una política en este tema y que los casos no son muchos y que han venido en descenso.
La MLB y el sindicato aprobaron en enero pasado, que el jugador que fuese sorprendido por tercera vez sería suspendido por un año. Según la MLB, menos del dos por ciento de los análisis por esteroides dieron positivo el año pasado, por debajo de entre el 5 y el 7 por ciento registrado en 2003. Pero los críticos cuestionan la validez de los análisis.
Al final del cuestionario los peloteros salieron como entraron (acusados sólo por Canseco). Fue un final feliz.
Sólo fue un trago amargo
Los acusados leyeron comunicados en los que destacaron la tragedia del consumo de esteroides y reconocieron la existencia del problema dentro del béisbol.