Luego de la goleada ante Trinidad y Tobago, qué queda para el seleccionado mayor.
Algunos hablarán con optimismo que matemáticamente Panamá no está eliminado, pero en la realidad pensamos que hasta aquí llegó el equipo mayor.
Nos quedamos otra vez en el camino, y sin llegar a la meta, la cual no era en primera instancia llegar al mundial, sino, pasar hasta una tercera fase de la eliminatoria.
En la pasada eliminatoria rumbo a Francia ´98, Panamá llegó a la segunda ronda, igual situación que en la actualidad.
Lo bueno es que hay una marea roja que apoyó y apoyará al equipo, pero hay que observar otros aspectos muy importantes, como el que se defina la casaca del once tricolor definitivamente.
En otros años, cada dirigencia de turno, vestía al equipo mayor, como ellos deseaban, se dio el fenómeno de una marea roja, la cual esperamos que se respete.
Al seleccionado nacional en el juego ante los trinitarios les faltó el deseo de jugar fútbol, poner personalidad dentro de la cancha, no tuvo garra y muchos menos una mediacancha que respondiera lo suficiente, tal vez porque el gol de camerino a los dos minutos de iniciado el partido, los mató de salida, pero la verdad es que no hay excusa para la vergonzosa goleada.
Nos volvieron a golear y nos enfrentaron a nuestra verdadera realidad, lo cual indica que falta mucho trabajo por hacer.
Ahora hay que seguir trabajando, existe un equipo Sub-23, que no llegó a las Olimpiadas de Sydney, pero estuvo en un hexagonal final en Hershey, Pennsylvania, a esos jugadores hay que darles seguimiento.
Las dirigencia de turno y la que venga en el futuro, debe prestar mucha atención en los jugadores que vienen de la Sub-23 y Sub-20.
Una mezcla de jugadores de la Sub-23 con el actual equipo mayor, trabajado con anticipación, adecuadamente y con juegos reales de preparación, puede llegar muy lejos, todo esto con miras a las eliminatorias del mundial 2006.
Hay futbolistas nuestros que ya cumplieron su ciclo con la selección, hay que buscarles el reemplazo, y eso sólo se logra con nuevas figuras y un verdadero proceso de entrenamiento.
Hay que darle seguimiento a nuestros jugadores, construir canchas adecuadas, no se puede estar dependiendo nada más de un estadio como el Rommel Fernández, que cuando no está en condiciones no se puede utilizar.
Hay que hacer cambios en el balompié panameño, pero para bien, no para mal y con planificación.
Exactamente planificación, eso es lo que nunca ha tenido el fútbol panameño, y esperamos que nuestra dirigencia, ya sea la actual o la del futuro, trabaje en ese aspecto.
La planificación es lo más importante, hay que realizar en un proceso, pero con hechos y no palabras.