Con aquello de la producción semanal del suplemento "La Partida" y de la página diaria que elaboramos para beneficio y entretenimiento de quienes cotidianamente no honran con leer este diario, no hemos convencido de que este asunto del hipismo es una cantera interminable de hechos y situaciones que la hacen diferente de cualquier otra actividad.
Por ejemplo, antes de comenzar a redactar esta nota, enfrentamos un debate personal sobre si escribir en torno al caso del entrenador Ricardo Crosbie, a quien le han pasado un par de facturas, no de muy buen gusto; pensamos también en combatir a los entrenadores brujos que no aparecen el Programa Oficial, pero que mandan más que ninguno.
También se nos ocurrió darle seguimiento al tema de la importación de los caballos centroamericanos; a las coimas que preocupan a "Lulín" Farrugia; a las declaraciones de Roberto Arango sobre la pista del hipódromo; a los fallos y fallas del Cuerpo de Comisarios; a la reaparición de Pincay hoy y su posibilidad de romper la marca este año; al asunto de las carreras hacia Colombia, sobre lo cual no se ha sabido mucho o hacer algunas preguntas sobre el clásico del Caribe, cuya organización se mantiene como el secreto mejor guardado, como todo lo que se hace en Equus.
Al final de cuentas optamos por escribir del público apostador; de ese gente que sostiene el espectáculo y cuyos intereses son los menos protegidos dentro de este negocio en donde los pocos tienen mucho y los muchos tienen poco.
Nadie consulta con esa gente. Nadie les pregunta lo que quieren y por eso que no se despega con la velocidad añorada.
Técnicamente hablando en este país de casi tres millones de habitantes, de los cuales no todos son hípicos y mucho menos apostadores, se están realizando seis días de carreras a la semana, varios de los cuales son de tandas dobles y hasta triples.
En el menú de apuestas hay de todo como en botica. Exactas, quinielas, trifectas, pool de tres, pool de 5 y 6, dupletas, cuatrifectas, ganadores y lo que usted quiera en todas las carreras.
Como los estrategas y "tiradores de línea" que integran el estado mayor de Equus viven y piensan como puertorriqueños, se engañan pensando que mientras más jugadas haya y si abra una agencia en cada equina, lograran que las apuestas se eleven a 5 millones por mes y con ello podrán aumentarle el sueldo a los operadores de las máquinas venda-paga que trabajan más ahora y ganan lo mismo; hacer donaciones a obras de beneficencia o seguir pintando el hipódromo por fuera aunque se esté pudriendo por dentro. A parte de todo eso llenarse los bolsillos con este "negociazo".
Sigan soñando que eso cuesta nada, y mucho menos, si lo hacen despiertos.