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Sonrisas y lágrimas

somos una panda de estúpidos hipócritas porque nos golpeamos el pecho asombrados ante el suicidio de aquellos que nos tocan de lejitos. No tenemos ni puñetera idea de lo que ocurre en las casas cuando las luces se apagan y las puertas se cierran.


Qué triste y tarado es el ser humano. Qué patético. Tiznándose la cara con ceniza y arañándose las mejillas para que sus lágrimas se mezclen con sangre por la muerte de un actor, o actriz, o cómico. O lo que sea. Personas a las que nunca conocieron, y que, quizás, si las hubieran conocido les hubieran caído como una patada en el culo. Porque a lo peor y eran arrogantes, o les olía el aliento, o no les iban a hacer todo el caso que cada uno de nosotros creemos que nos corresponde como derecho inalienable. Y digo que somos una panda de estúpidos hipócritas porque nos golpeamos el pecho asombrados ante el suicidio de aquellos que nos tocan de lejitos, gente guapa, talentosa, famosa y rica. Pero nos importa más bien poco la vida y la muerte de mierda que tienen los que tenemos ahí mismo.

Al alcance de la mano. ¿Sabe usted, señora, o señor, si su primo, su hermano, su amigo o su secretaria están cansados de vivir? Quizás la última vez que alguien le dijo que se sentía muy solo usted le dijo, con un gesto condescendiente: ‘Otras personas lo tienen mucho peor que tú’; ‘Te sentirás mejor mañana’; ‘La vida no es justa’; ‘Solo tienes que lidiar con esto’; ‘La vida continúa‘; ‘Sé cómo te sientes, yo estuve deprimido una vez’; ‘Estás siendo egoísta’; ‘Tu vida es perfecta’; ‘Deja de sentir lástima por ti mismo’; ‘Eres fuerte, seguro que mañana todo va mejor’; ‘Ay, por favor, llama a alguien y vete a chupar. Ya verás que eso se te pasa’. Y no, señores, no se pasa. El dinero, la fama, la risa, a veces solo ocultan los dolores, las frustraciones, los complejos y las lágrimas.

Es muy fácil elucubrar en las redes sociales acerca de la muerte de Williams, ¿cómo es posible que alguien con tanto talento no tenga ganas de vivir? Pues porque el talento no acompaña en las noches en las que la obscuridad te traga y las lágrimas te ahogan y sientes y sabes que no hay nada ni nadie en el mundo que sea capaz de entender lo que te pasa. No, señores, no nos pongamos a racionalizar, porque esto no tiene nada que ver con la razón. Tiene que ver con la decisión de dejar de estar en un mundo y en un sitio en el que no te sientes encajar. ¡Pero es que era un tremendo actor! Y sus películas hicieron soñar a millones de personas. Sí, claro, ¿se han preguntado quien lo hacía soñar a él? Dejémonos de tanta estupidez.

No tenemos ni puñetera idea de lo que ocurre en las casas cuando las luces se apagan y las puertas se cierran. No nos importa ni un poco mientras nada haga temblar la falsa impresión de que todo está bien en nuestras miserables vidas, mientras todo siga como siempre.

Es impactante enterarse de que alguien tomó la decisión de quitarse del medio pero hacemos muy poco para mejorar realmente las vidas en las que podemos influir. Para ayudar realmente a los que están a nuestro alrededor. Porque es muy fácil salir con alguien de farra y risas. Pero aguantarlo mientras llora y te cuenta que se odia y quiere morirse nos supera, no sabemos manejarlo. Es más fácil decirle que es solo un mal día y que mañana se sentirá mucho mejor, y entonces salir pitando todo lo rápido que nos dan las patitas. Y mañana, bueno, ya nos aseguraremos nosotros de no estar cerca mañana para que no nos dé el coñazo otra vez.


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940910
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América