Dos individuos confesaron ayer haber golpeado, baleado y estrangulado a seis turistas portugueses cuyos cuerpos fueron desenterrados el viernes a la orilla del mar, en una playa en el noreste de Brasil.
José Ferreira y Leonardo Sousa dos Santos, quienes trabajaban como guardias de seguridad en el popular bar turístico de Fortaleza, dijeron que el dueño del establecimiento había planeado hace un mes el asesinato de los portugueses y que pidió la ayuda de los dos individuos y de otras tres personas.
"Maté al primero de los portugueses. Lo golpeé en la cabeza con un palo", dijo Ferreira durante una rueda de prensa, tras ser arrestado el viernes. "Fue estremecedor".
Las autoridades desenterraron el viernes en el bar los cadáveres descompuestos de los seis empresarios, quienes tenían entre 40 y 50 años, de una fosa de arena y cemento de dos metros de profundidad. Sus maletines estaban enterrados cerca de la fosa.
El propietario del bar, Luiz Militao Guerreiro, ciudadano portugués, y los otros cinco sospechosos se encuentran en manos de las autoridades. Guerrero negó su participación en los asesinatos.
Guerreiro era íntimo amigo de uno de los seis y los había invitado a visitar el país.