Simbolismos que hoy recorren el mundo de una nueva gloria del deporte panameño, Irving Saladino.
Simbolismos de un joven atleta de 25 años de edad que le ha dado a un pequeño país, como lo es Panamá, la primera medalla de oro en su historia en los Juegos Olímpicos.
Una presea que llega a la tierra del Canal, después de 60 años de sequía.
Simbolismos que no olvidará el mundo, como la señal que le hizo Saladino con sus dedos a los fotógrafos en la misma pista de salto de longitud del estadio "Nido de Pájaros" de Beijing, cuando estaba arropado con la enseña tricolor.
Aquella señal eran tres dedos levantados y con los otros dos restantes formando una "C".
Aquello sólo tenía un significado: ¡Cédula tres! Es un grito, profundo a todos, "¡Soy de Colón!". Acuérdense que soy de Colón. Recuerden que allá hay muchos como yo que necesitan ayuda. Que Colón siempre ha sido grande y no merece el olvido y los estigmas que se han lanzado sobre todo un pueblo donde una rica herencia negra predomina.
Aspecto internacional.
El mundo deportivo reconoce que Saladino no ha llegado a su techo y que todavía se oirá hablar mucho de él, para gloria de su familia, de su patria chica, Colón, y de su país Panamá.
Las televisoras locales fueron incansables alrededor de la figura de Saladino. Como hace algún tiempo se fueron más allá de lo debido, cuando días antes anunciaron como un hecho el triunfo del joven con cédula tres, y tomaron por asalto la casa de sus padres.
La primera ronda eliminatoria en la que nuestro héroe tuvo dos saltos nulos y otro a una distancia muy discreta de 8:01, nos devolvió a todos a la tierra y nos puso a recordar que en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, desde esos tiempos, sólo muy pocos, los elegidos por la Diosa Niké, se adornaban con la corona de laurel.
Esto de Niké es muy interesante, pues era la deidad mitológica que representaba a la victoria, que estaba sentada a la diestra de Zeus, el rey de los dioses y "no toleraba la derrota".
Nike, la marca deportiva que lucía Saladino en el uniforme de Panamá, está inspirada precisamente en la figura alada y en el nombre de la deidad griega.
Y las zapatillas.
.. También está el simbolismo de las zapatillas, una roja y otra azul. Del cambio de estas por las doradas que precisamente lo llevaron hasta la marca ganadora. Del folclore popular con ese reggae, que pregonaba con fuerza y ritmo: "Irving Saladinoooo..." Aquello del batido de guineo maduro y otras ocurrencias. Además queda como anécdota que su madre fue la primera en identificar la distancia del cuarto salto, cuando gritó 8.30 metros antes de que los jueces dieran a conocer el registro ganador.
Y sobre aquel aspecto de que se limpió las manos al recibir la medalla, es algo que cada cual interpretó a su manera.
Al final, Saladino demuestra lo que se puede hacer con dedicación y le debe mucho a la suerte de haber nacido dentro de un hogar donde el amor y la disciplina que regalan sus padres se cuenta por montones.
Todo un ganador.
Otro símbolo que no podemos olvidar es el siguiente: Irving Saladino es una cara de la moneda que representa a nuestra juventud, brillante y reluciente como el oro de su medalla; hay otra triste y oscura, llena de falsedad que vive en medio de la violencia y las drogas.
Los Saladino nos dan la receta para atacar ese mal.
Y por último una reflexión final, "el que gana la presea dorada escucha su himno".