Ni Tiger Woods ni Rory McIlroy, el protagonista hasta el momento del Masters de Augusta se llama Jordan Spieth.
Ayer, el jugador de 21 años rompió el récord para los primeros 36 hoyos en el Masters. El estadounidense tuvo otra ronda maravillosa, para llegar al fin de semana con un total de 130 golpes, 14 bajo par. Esa cifra superó la marca para el Masters de 131, que fijó Raymond Floyd en 1976.
Su soberbia actuación ha desviado la atención que había en un inicio con el retorno de Tiger o la posibilidad de que McIlroy completara el grand slam. Todos hablan de Spieth.
El texano firmó una tarjeta de 66, seis bajo par, en la segunda ronda, para alejarse de todos sus perseguidores, excepto Charley Hoffman, quien, en el segundo lugar, está a cinco golpes, tras entregar ayer una tarjeta de 68 impactos (acumula 135).
Spieth tiene 15 birdies y solo un bogey en los dos primeros días del torneo.
Ernie Els, con 139, era uno de los jugadores a menos de 10 disparos cuando Spieth terminó su ronda.
“Es alguien especial”, comentó Els, quien comenzó la jornada a tres golpes y rápidamente quedó rezagado en un día nublado. “No hay nada que destacar, porque lo hace todo bien. Será difícil vencerlo”.
Spieth empezó el torneo con una primera ronda de 64, ocho bajo par, el mejor marcador en la primera ronda de un Masters en 19 años, y a un golpe del récord para un major.
Tiger Woods (T19), por su parte, se recuperó de una ronda de 73 golpes y ayer registró 69 impactos para asegurar su presencia el fin de semana.
Rory McIlroy (T19), en tanto, suma en dos días un score de 142 golpes.
El argentino Ángel Cabrera, con 141 golpes, es el único latino que sigue compitiendo en el torneo.