Hay que aceptar primero que la situación en Panamá ha cambiado durante los últimos cinco años. El alza de los enseres del hogar, el pasaje, la gasolina, los alimentos, entre otras cosas, ha golpeado el bolsillo de los fanáticos, y el deporte lo ha resentido directamente.
En Panamá, el béisbol es la fiesta de verano, el “deporte rey”, pero las cosas no han salido bien, porque “su majestad” el béisbol, se está quedando solo y triste.
Los estadios de béisbol en el país son parques funcionales, excepto el Estadio Rod Carew, donde caben más de 20 mil personas.
Este año “su majestad”, es afectado por el poco apoyo de los fanáticos en los estadios a nivel nacional.
Los números son fríos, pero no mienten. En el torneo de béisbol 2010 las cifras fueron más alentadoras.
En la serie regular 2010 entraron 23,202 fanáticos más que este año, lo que significó una recaudación de $70,630 más que en el 2011. En la serie regular 2010 y este año hubo igual cantidad de juegos, 110.
En la serie de seis, en base a 15 juegos (hasta el lunes pasado), según la página web de la Fedebeis, asistieron a los estadios 14,718 fanáticos, con una recaudación de $39,273.50. Si comparamos estas cifras con la del 2010, existe un déficit de 1,822 fanáticos y la sumadora no falla, han dejado de percibir 24,731 dólares en esta vuelta.
Clima negativo.
Sumado al poco apoyo de los fanáticos, el factor de la lluvia influyó negativamente en el campeonato. Muestra de ello fue que en el torneo del 2010, en su ronda regular, solo se suspendieron dos partidos por lluvias; mientras que en el 2011 se cancelaron siete.