El proyecto de Ancelotti recibió ayer su primer aviso al sufrir el Real Madrid contra el Olympique de Lyon (2-2), en un partido amistoso que reflejó la falta de ritmo del conjunto blanco frente a un rival mucho más rodado.
Los fantasmas de Gerland se le volvieron a aparecer al Real Madrid, aunque se tratara de una simple prueba de verano y los equipos fueran conscientes de la poca trascendencia del encuentro.
Morata y Casemiro arreglaron en los minutos finales un partido que se les había puesto muy cuesta arriba y que parecía sentenciado. Carlo Ancelotti presentó de salida una alineación ultraofensiva, con Illarramendi como único centrocampista defensivo. Delante del vasco, que debutó como titular, colocó a un cuarteto de "jugones", Di María, Isco, Ozil y Ronaldo.
En punta, obviamente situó a Benzema, convertido en titular indiscutible tras la marcha de Higuaín.
La defensa del Real Madrid hacía aguas. Bien es cierto que era una zaga de circunstancias por las ausencias de Arbeloa, Sergio Ramos y Marcelo, aún de vacaciones tras disputar la Copa Confederaciones.
Por banda izquierda llegó el primer gol del partido. Un centro de Lacazette que Grenier remató con una espectacular volea a la media vuelta que dejó boquiabierto al público que abarrotó el Gerland.
En la segunda parte, un centro de Danic que Nacho en su lucha con Lacazette desvió y dejó a los pies de Lisandro para que el argentino batiera a Diego López.
Por suerte para el Madrid, los dos canteranos resolvieron el empate en las postrimerías.