Carlos Sastre cumplió en los Campos Elíseos el sueño de su vida al proclamarse vencedor del Tour, el séptimo emperador de la dinastía española en la carrera francesa, prueba que cumplió con el trámite de la última etapa disputada entre Etampes y París, con un recorrido de 143 kilómetros, que se adjudicó el belga Gert Steegmans, del Quick Step.
Los Campos Elíseos de París se rindieron ante el nuevo emperador del Tour de Francia, quien se abrazó a sus hijos nada más llegar a la meta. Un corredor forjado en la escuela de ciclismo de su padre, su escultor deportivo y principal responsable de que el Tour haya incluido en su libro de historia a un español por tercer año consecutivo y con nombre diferente, algo que no ocurría en la grande boucle desde los años cincuenta, con los franceses Louison Bobet, Roger Walkowiak y Jacques Anquetil.
La fiesta se completó con el maillot verde de Oscar Freire, el primero del ciclismo español en el Tour, valiosa prenda en el cuerpo del triple campeón del mundo que ya apunta a los Juegos de Pekín. El botín del ciclismo español se completó con cuatro triunfos de etapa: Valverde en Plumelec, Luis León Sánchez en Aurillac, Freire en Digne les Bains y Sastre en el Alpe DHuez. Además, Samuel Sánchez acabó séptimo en la general. También subieron al podio parisino el austríaco Berhnard Kohl como rey de la montaña, Andy Schleck como maillot blanco al mejor joven y el CSC en pleno como mejor equipo.