El primer gran batazo se fue de cuadrangular y Michael Ibarra ya comenzó a recorrer aquellas bases mágicas que lo llevarán a luchar por cumplir con aquel sueño que abraza con todo su corazón: jugar en el mejor béisbol del mundo.
Lo que a continuación redactaremos es la historia de un niño al que le sobra coraje...; un niño que le ha demostrado al mundo que no existen obstáculos que no se puedan vencer, a pesar de contar con limitaciones físicas.
Es la historia de un infante que tiene una gran habilidad para jugar el béisbol, a pesar de que presentaba una severa deformidad en su mano izquierda.
Una historia de valentía y perseverancia que comenzó a esculpirse cuando el pequeño Michael tenía cuatro años de edad.
Y fue allá, en su querido Puerto Armuelles, donde Michael sufrió un lamentable accidente, cuando jugando con otro "amiguito" cayó con todo su peso sobre su brazo izquierdo, y se lo fracturó.
Este impedimento no pudo detener el amor que comenzó a cultivar por el béisbol, siempre con la ayuda de su padre.
Muestra de ello fue que a la edad de nueve años logró coronarse como pitcher campeón en su querida provincia natal.
Era evidente que el talento le sobraba a Michael, pero el problema en su brazo ponía en serias dudas su futuro en el deporte, e incluso algunos diagnósticos médicos sugirieron inicialmente la amputación de la extremidad.
Luz de esperanza
Fue el amor por el béisbol que guió a Michael a abrazar una esperanza para que no le amputaran la extremidad. Una luz de esperanza brilló cuando ingresó a la Academia de Béisbol Omar Moreno.
Precisamente por dos de los miembros de esta academia, los esposos Sandra y Omar, Michael puede reír y soñar con jugar en las Grandes Ligas.
Michael fue intervenido quirúrgicamente el miércoles en Panamá y los cirujanos afirmaron ayer, en conferencia de prensa, que todo salió bien y, que en la próxima temporada podrá volver al campo para seguir luchando por su sueño.
Momentos de dolor
"Es la vida del niño o el brazo, decida", fueron las palabras del médico de aquel primer diagnóstico que volvió a recordar José Ibarra, cuando su pequeño Michael sufrió el accidente.
"Le iban a cortar el brazo. Gracias a Dios, eso nunca sucedió. Ahora mi hijo pronto volverá a jugar el deporte que más le gusta", precisó José, mientras sus ojos se llenaban de alegría.
Habían pasado muchos años del accidente de Michael. Sin embargo, su padre aún recuerda ese momento como si fuera ayer.
"El niño estaba colgado de un marco de fútbol cuando se vino abajo y cayó sobre su muñeca izquierda, sufriendo una fractura. Recuerdo que le pusieron un yeso, pero el doctor no lo drenó para que saliera la sangre golpeada", confesó.
Un suspiro profundo apareció en escena, antes de que José volviera a recordar aquel pasaje que le partió el corazón en mil pedazos.
"En el hospital me dijeron que le tenían que cortar el brazo a mi hijo, porque al parecer había sufrido una infección tras la cirugía. Fue un momento difícil, porque lo saqué moribundo del hospital", expresó.
Una mirada al cielo en señal de agradecimiento, hizo que el padre de Michael recordara una persona especial.
"Afortunadamente mi hijo fue atendido en David por el médico ortopeda Heraclio Barría, quien fue el que le salvó su brazo. A este doctor le doy las gracias de corazón, así como a las personas que nunca me abandonaron", precisó.
Juegos inolvidables
De repente, el rostro de José se iluminó de alegría. Segundos después recordó aquellos días cuando apañaba la pelota con su hijo en su querido Puerto Armuelles.
"Jamás podré olvidar cuando le enseñé a jugar béisbol. Recuerdo cuando representó a Chiriquí Occidente en un torneo Preinfantil", mencionó.
"Sé que con la ayuda de Dios mi hijo se recuperará pronto. Ese momento lo esperaré con muchas ansias, porque deseo nuevamente volver a atrapar la pelota con mi hijo", añadió José