El Sunderland se tomó ayer el fortín de Stamford Bridge (3-0), donde el Chelsea contaba sus partidos por victorias y sin encajar un solo gol.
Tras la derrota, el Chelsea desperdició la ocasión de dar un golpe de autoridad a la lucha por el liderato, reabierta ahora para el Arsenal, que ganó al Everton y el Manchester United, a pesar de su empate contra el Aston Villa.
Los seis partidos jugados hasta ahora por el campeón en Stamford Bridge habían supuesto un mal augurio para sus adversarios. No parecía el conjunto de Steve Bruce el equipo más indicado para terminar con la racha camino del récord de diez consecutivas sin ver batida su puerta.
El Sunderland, una de las revelaciones del curso, solo había ganado uno de sus últimos veinticuatro partidos como visitante.