La muerte de cuatro indígenas en un enfrentamiento con militares ayer suspendió abruptamente un diálogo entre el gobierno y los dirigentes indígenas, en el que se trataba de poner fin a una semana de protestas antigubernamentales.
"Habría cuatro muertos según nos han reportado", dijo a la prensa Auki Tituaña, un reputado alcalde, que encabeza un grupo que está mediando para un acuerdo entre las partes.
El enfrentamiento se convirtió en una refriega, en que militares dispararon sus fusiles a los manifestantes, que respondieron con piedras, y hasta con explosiones de tacos de dinamita.
El diálogo entre el gobierno y el movimiento indígena se había reanudado temprano ayer bajo auspiciosas expectativas para buscar una solución para poner fin a "un levantamiento nacional" que dura una semana.