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Talleres Literarios: la memoria


En la entrega anterior, te hablé de las sesiones con Gabriel Martin, expositor invitado de Talleres Literarios Panamá, programa que cumple ocho meses de llevar formación básica literaria a varias decenas de jóvenes panameños.

Es una iniciativa pionera en muchos sentidos, entre ellos la continuidad del esfuerzo (ocho meses), la proyección internacional y lo masivo de la participación (entre los setenta y los veinte jóvenes panameños).

No nos cansaremos de agradecer a las organizaciones que han apoyado: la Fundación para la Gestión del Arte, AFP Cooperación Cultural (España), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el Instituto Nacional de Cultura de Panamá, la Biblioteca Nacional, la Embajada de España, entre otras.

 

Y me parece valioso este recuento, que pretende ser registro fidedigno porque Diego Trelles Paz, autor y estudioso literario nacido en Perú, quien facilitó la sesión sabatina del 21 de mayo, me recordó la importancia de la memoria.

Lo peor que le puede pasar a un país es perder la memoria, dijo lapidariamente Diego. Y si bien él aprovechó para con esto hacer referencia a una situación muy específica de su país, lo mismo podría decirse ante muchas de las taras que nos afectan a los panameños. Este país ístmico no puede darse el lujo de sufrir de amnesia, no con las heridas de los errores históricos aún sin cicatrizar.

Pero lo más importante es que literatura es un bastón para la memoria cansada, energía del presente que reaviva el pasado y nos hace recordarlo, entenderlo. No nos cansemos de escribir porque es un ejercicio del recuerdo nacional.

 

Tal vez sin saberlo, Diego pregonaba una declaración que lo definía en más de un sentido. Su visita a Panamá incluyó la presentación del libro El Futuro no es nuestro. Nueva narrativa Latinoamericana.

Diego es un investigador, su doctorado en letras hispánicas así lo define. Y se ha dedicado en los últimos años a reunir a los más representativos de las letras jóvenes latinoamericanas y a estudiar sus semejanzas, acaso propias de la posmodernidad.

Muchas personas se preguntan ¿para qué sirve la literatura? Y lo cierto es que la lógica usual tiende a darnos una sola respuesta: Para nada. Pero no es que la identidad, tema que tocamos la semana pasada, no sirva para nada. Ni sirve para nada la memoria, que es de lo que hablamos hoy.


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694317
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América