Perfil
Hubo una vez un niño al que le tocó nacer después de una guerra. El niño se dedicó a crecer. Un día detuvo su crecimiento porque ya era suficiente. Luego supo que podía seguir creciendo, pero por dentro, y dejó que en su interior le creciera lo generoso, lo fraternal, la ternura, en fin, la nobleza humana. Un día el niño se dio cuenta de que era un señor grande y se dedicó a las palabras. Las juntaba, les daba cuerda, las coleccionaba, las atesoraba como bichos de luz… las dejaba abandonadas.
Luego las recogía porque cuando uno es responsable no puede dejar regueros por todos lados. Con las palabras escribió poemas y cuentos sobre los hombres y las mujeres del planeta que habitaba. Aquel planeta era como un loco lindo que giraba y en donde de un día para otro cambiaban las cosas. Con el tiempo el señor grande aprendió que había cosas en el planeta que unían y separaban… Entonces creó personajes y acciones salidos de la realidad y de la imaginación también y las hizo vivir en sus dramas.
El señor grande no terminaba de crecer. No lo podía evitar, porque así es la gente que crece decidida. Creció, pero ahora hacia todas partes: hacia la comunidad, el barrio donde estaban sus hermanos, hacia arriba donde estaban los frutos de la idea y está Dios; hacia los lados donde está lo que debe ser repartido entre todos y de vuelta hacia dentro, a ese lugar del corazón que siempre dice puquiti puquiti y que le hizo escribir un libro que se llama EL NIÑO Y LA BOMBA.
Es un libro “que habla” en un lenguaje coloquial de un niño que se encuentra con una bomba, una bomba de verdad. Habla con ella y luego ella promete cumplirle tres deseos…
Se trata de un libro para valientes que se quieren a sí mismos y a sus hermanos, porque hay que ser muy valiente y corajudo para querer a los demás. No querer a los demás y decir malas palabras es fácil.
Pero querer a los demás nos hace un uno más uno que el uno que uno es… Porque tenemos el derecho de vivir en paz y sin miedo a que una bomba rompa de repente el paisaje y separe a las madres del beso de los hijos. Pidan tres deseos.