Los electores venezolanos podrían sentirse desanimados a acudir a votar en las elecciones mañana debido a lo que se percibe como un descontado triunfo del presidente Hugo Chávez, admitió ayer el canciller, José Vicente Rangel.
Chávez tiene una amplia ventaja para la reelección por un sexenio fresco, según encuestas que revelan que le otorgan una brecha de 20 puntos en las preferencias electorales sobre su principal rival, Francisco Arias.
Las autoridades electorales han advertido que "puede haber un 50 por ciento de abstención, que es un registro de carácter histórico", dijo Rangel a periodistas. "Puede influir que la gente dé por descontado la victoria de un determinado candidato".
Analistas políticos e incluso algunos de sus opositores han dicho que una derrota de Chávez es casi imposible. Sin embargo, Arias ha obviado las encuestas e insiste en que gobernará a Venezuela a partir de mañana.
Aunque Rangel expresó optimismo en torno a la afluencia de votantes, admitió "que hay un poco de desgaste" por el ciclo electoral que no se ha cerrado desde 1998.
Los venezolanos acudirán a las urnas por sexta vez en 21 meses para adecuar los poderes públicos a una nueva Constitución aprobada en un referendo en diciembre.
Los comicios, en los que 12 millones de electores escogerán 774 cargos entre presidente, gobernadores, legisladores y alcaldes, son los más complejos en la historia de Venezuela. En la contienda compiten casi 17.000 candidatos, de los cuales tres buscan la presidencia.
Claudio Fermín, sociólogo de tendencia socialdemócrata, es el único entre los tres aspirantes a gobernar Venezuela que no tiene trayectoria militar y cuenta con bajos niveles de preferencias.
ENCUESTAS SE EQUIVOCAN
Arias, ex gobernador del estado petrolero Zulia y ex aliado de Chávez en una frustrada intentona golpista en 1992, dijo que los números que maneja le dan una ligera ventaja sobre su rival.
"Las encuestadoras se equivocan de manera contundente", afirmó en rueda de prensa con corresponsales extranjeros, al recordar que triunfó en las elecciones de gobernadores en 1998, pese a que los sondeos lo situaban en segundo lugar.
Desdeñando los análisis de que el voto duro de Chávez está entre la mayoría pobre del tercer exportador mundial de petróleo y que él cuenta con el de ricos y clase media, Arias aseguró que tiene el espaldarazo de quienes están frustrados y defraudados por la mala gestión del mandatario.
El candidato ha destacado los "fracasos" de los 18 meses del gobierno de Chávez, en los que el desempleo subió cuatro puntos hasta un nivel récord de 15 por ciento y la criminalidad se desbordó en más de 70 por ciento en un año.