El clima de incertidumbre reinaba nuevamente ayer en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), después que autoridades y estudiantes siguen sin encontrar un camino para normalizar la vida académica en la casa de estudios.
Al cumplirse el tercer día de la toma de rectoría por un grupo de estudiantes y padres de familia que exigen la liberación y retiro de cargos en contra de más de un centenar de universitarios detenidos, el contacto entre las partes se encuentra roto.
El 6 de febrero pasado, centenares de policías recuperaron las instalaciones de la UNAM de manos de estudiantes del Consejo General de Huelga (CGH), que la ocuparon durante casi 10 meses, en el marco de una huelga que estalló el 20 de abril de 1999 contra un aumento de cuotas de inscripción.
En principio, la policía detuvo casi a un millar de "paristas" (miembros del CGH).Muchos fueron liberados por falta de pruebas, a más de 200 se les fincaron cargos -sobre todo por despojo- y quedan unos 180 detenidos.
Los padres de familia y estudiantes insisten en que su demanda -"la liberación de los presos políticos de la UNAM"- es justa, pero las autoridades dicen que no pueden negociar "bajo presión", por lo que llamaron a terminar con la toma de rectoría, inciciada el lunes.
El ministro del Interior, Diódoro Carrasco, advirtió el martes que en caso necesario la Policía Federal Preventiva volverá al campus universitario.