Cientos de policías y militares vigilaban ayer los sitios estratégicos de Bogotá para evitar que los taxistas y conductores de autobuses bloqueen la ciudad, en protesta por un decreto de la municipalidad que contempla la restricción desde hoy de la circulación de esos vehículos, constató la prensa local.
Los agentes patrullaban las avenidas y las rutas que recorren los autobuses del servicio metropolitano de transporte conocido como Transmilenio, avalado por la alcaldía, para impedir que los taxistas paralicen esos sitios, tal como lo hicieron el jueves pasado, cuando causaron un caos vehicular sin antecedentes en la capital colombiana, habitada por más de seis millones de personas.
La policía logró desbloquear las calles hacia la medianoche del jueves, pero los autobuses no operaron el viernes, por lo que cientos de miles de bogotanos debieron movilizarse en sus vehículos particulares, bicicletas, patines o a pie hacia las áreas periféricas, a donde no llega el Transmilenio.